Centro Félix Varela

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Editor científico: José R. Acosta Sariego

 

Contenido

Liminar / xi
Raúl Roa Kourí

Prefacio / xv
José Ramón Acosta Sariego

El legado de Van Rensselaer Potter

Recordando al maestro Van Rensselaer Potter / 3
Gerald M. Lower, Jr

A la memoria de Van Rensselaer Potter (1911_2001) / 7
Sophie Jakowska

La bioética de Potter a Potter / 13
José Ramón Acosta Sariego

PRIMERA PARTE

Capítulo 1. Planteamiento general de una bioética para la sustentabilidad

Construcción de una teoría ética / 27
Ariel Barreras Enrich

La bioética: ¿un nuevo tipo de saber? / 45
Thalía Fung Riverón

La bioética como una disciplina crítica / 55
Leonides Santos y Vargas

Bioética y contemporaneidad. Acerca de algunos fundamentos cosmovisivos y epistemológicos de la bioética / 69
Pedro Luis Sotolongo Codina

El principio de responsabilidad de Hans Jonas / 87
José Eduardo de Siqueira

Bioética y comprensión sistémica de la vida / 125
Jaime Escobar Triana

Cognición, problema ambiental y bioética / 135
Carlos Jesús Delgado Díaz

Democracia y bioética / 157
Diego Gracia Guillén

Bioética y biopolítica desde América Latina / 171
Francisco R. Parenti

Bioética, poder e injusticia: por una ética de intervención / 185
Volnei Garrafa y Dora Porto

José Martí. Tangencias hacia una bioética global / 201
Josefina Toledo Benedit

Proyectos para una bioética global / 211
Jesús Armando Martínez Gómez

SEGUNDA PARTE

Capítulo 2. Medio ambiente y recursos naturales. Las relaciones hombre-sociedad-naturaleza.

Reflexiones desde el punto de vista ético / 239
Martha G. Roque Molina

La biodiversidad y la bioética global / 261
Andrés Peralta Cornielle

Bioética global y agricultura sostenible / 279
Eduardo Francisco Freyre Roach

Energía y ética / 295
Víctor Bruno Henríquez Pérez

Capítulo 3. Poblaciones vulnerables

Pérdida de identidad en la juventud a través de la globalización y su impacto en los sistemas y jerarquías de valores / 323
Miguel Suazo

Consideraciones éticas sobre los problemas del crecimiento de la población y la salud reproductiva para iniciar el milenio / 343
Ubaldo González Pérez

Envejecimiento y vejez: desafíos bioéticos y calidad de vida / 373
Fernando Lolas Stepke

Bioética y antropología: algunos elementos para la reflexión desde la realidad de las personas con retraso mental / 395
José Ramón Amor Pan

Capítulo 4. Ciencia, tecnología y sociedad

Neutralidad y compromiso: la presencia de la dimensión ética en el trabajo científico / 419
Jorge Bacallao Gallestey

Ética de las investigaciones biomédicas en un mundo globalizado / 439
Víctor B. Penchaszadeh

Una mirada ética a la Red de los multimedios / 455
Pedro Monteagudo Valdivia y Humberto Sánchez O'Reilly

Aspectos éticos de la manipulación del patrimonio genético / 473
Bárbara Barrios García

Apropiación del genoma humano: mercado y ética / 491
Salvador Darío Bergel

Genómica, privacidad y asesoramiento genético / 515
Miguel Sautié Castellanos y Rolando Pablo Hong Enríquez

El gen egoísta del mundo global / 539
José Ramón Acosta Sariego

Capítulo 5. Conflictos y retos económicos, sociales y culturales

El valor de la salud / 553
Silvia Martínez Calvo

Los medicamentos, las empresas transnacionales y los derechos de propiedad intelectual. Implicaciones para las sociedades de los países en desarrollo / 563
Antonio F. Romero y Ruth Daisy Henríques Rodríguez

Sociedad, bioética y adicciones en el momento actual / 583
Armando S. García Martínez y María Elena Fernández Roque

SIDA, Primer y Cuarto Mundo: el fracaso del éxito / 603
Javier Barbero Gutiérrez

Hambre, malnutrición y ética / 629
Raúl Fernández Regalado

La pedagogía de la globalización. Un punto de vista para la reflexión / 643
Rosa María Massón Cruz

Cultura y desarrollo. Algunas consideraciones para el debate / 657
Julio Carranza Valdés

Vida y muerte violentas: el más grande desafío para la bioética en Colombia / 675
Favio Rivas Muñoz

La guerra: el sumum de la antiética / 705
Carlos Pazos Beceiro

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Liminar

El mundo no se ha tornado más, sino menos habitable, desde la Cumbre de la Tierra que tuvo lugar hace una década en Río de Janeiro, Brasil, como pudo constatarse en la reunión de alto nivel sobre desarrollo sostenible que concluyó recientemente en Johannesburgo, Sudáfrica, con la participación de numerosos jefes de Estado o de Gobierno, cancilleres, embajadores y representantes de la sociedad civil de casi todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas.

Debemos enfrentar la molesta verdad -apuntó en su intervención ante ese foro el Secretario General de la organización mundial, Kofi Annan- de que el modelo al que estamos acostumbrados ha sido muy fructífero para unos pocos, pero negativo para la mayoría. Un camino hacia la prosperidad que devasta el medio ambiente y deja a la mayoría de la humanidad en la miseria será muy pronto un callejón sin salida para todos.

En efecto, de Río a Johannesburgo, las emisiones de dióxido de carbono se han incrementado en 0,9% (solo en los Estados Unidos crecieron el 18%); el número de hambrientos es superior a los 800 millones; hay, según la UNESCO, 854 millones de adultos analfabetos; 1 200 millones de personas viven en extrema pobreza; 2 400 millones carecen de condiciones sanitarias elementales; 40 millones son seropositivos o están enfermos de SIDA; 2 millones mueren al año de tuberculosis; 1 millón a causa de la malaria; 11 millones de niños morirán este año por causas evitables, mientras que la brecha de los ingresos entre los países ricos y los pobres pasó de 37 veces en 1960 a 74 veces en 2002.

Hace ya muchos años que se proclamó la necesidad de trabajar por un desarrollo sustentable, es decir, que no solo redunde en beneficio de la humanidad, sino que no irrogue perjuicios al entorno natural, al medio ambiente. Sin embargo, el actual modelo de la globalización (neoliberal) busca imponer al planeta un sistema que solo tiene ventajas para un reducido grupo de países desarrollados, donde el 20% de la población mundial consume el 80% de la producción industrial y en el que, lejos de disminuir, se incrementa el despilfarro de las riquezas y los recursos naturales que deberían sustentar un desarrollo viable y equitativo para la humanidad en su conjunto.

Como observa Frei Betto,

la política abandona progresivamente su función de administrar el proceso económico y social interno, para dirigir estrategias económicas impuestas a los países desde afuera. En el plano cultural, la creatividad tiende a abandonar las osadías del espíritu humano para adecuarse a la forma del mero entretenimiento, como los enlatados que saturan los canales de televisión. Toda la comunicación de masas se torna mero apéndice publicitario, orientada a formar consumidores y no ciudadanos [...]. Mientras más se habla de libertad de información, más los medios se acumulan en manos de los grandes actores económicos, que imponen a todos los habitantes del planeta un mismo modo de pensar y de vivir en función de esta soberana señora: la mercancía.

Si agregamos a esto que, también en el plano de las ciencias, se ha producido un fenómeno de concentración en pocas manos (un grupo de corporaciones transnacionales, principalmente estadounidenses) de los resultados de la investigación científica y de sus aplicaciones, que no tienen en cuenta casi nunca los efectos deletéreos o no de dicha aplicación para el hombre y el medio ambiente, tendremos que convenir en la imperiosa necesidad de luchar a favor de que prevalezcan los intereses de la humanidad en su conjunto sobre las mezquinas apetencias de quienes tienen como objetivo supremo la ganancia sin medida y nada les importa el futuro de sus hijos ni de la vida misma en el planeta.

Por ello, considero oportuna la iniciativa del Centro Félix Varela de recoger en este tomo un grupo de valiosas contribuciones y reflexiones de casi cuarenta profesionales de la medicina, científicos sociales e investigadores de diversas ramas de la ciencia, bajo el rubro de Bioética para la sustentabilidad , entendida esta en su acepción más lata, «como contribución a la sustentabilidad del desarrollo humano en una relación armónica con el entorno natural».

Porque, si el valor humano básico es la vida misma, no cabe duda de que el más importante de los derechos humanos es el derecho a la vida.

Los tremendos avances en la ciencia pura -advertía Joseph Rotblat en Budapest a la Conferencia Mundial sobre la Ciencia- particularmente en la física durante la primera parte del siglo xx y en la biología durante la segunda mitad, han cambiado totalmente la relación entre ciencia y sociedad. La ciencia se ha convertido en un elemento dominante de nuestras vidas. Ha traído grandes avances en la calidad de la vida, pero también graves peligros; la contaminación del medio ambiente, el despilfarro de recursos vitales, el aumento de las enfermedades transmisibles y, sobre todo, una amenaza a la existencia misma de la especie humana en el planeta representada por el desarrollo de las armas de exterminio en masa.

Los autores de este volumen, desde sus diferentes disciplinas, coinciden en la necesidad de trabajar por un mundo mejor, donde la ciencia y la tecnología se usen de manera socialmente responsable, teniendo en cuenta siempre las implicaciones éticas de sus aplicaciones, de manera que estas no resulten dañinas a los seres humanos ni a su entorno natural.

«Sólo tenemos un patrimonio intacto: el futuro» -proclamó Federico Mayor en obra conocida. «Allí está nuestra esperanza. Preservemos las tierras vírgenes del futuro: sembremos desde ahora los valores del futuro. Cultivémosles. Confiémosles a nuestros sucesores. Así legaremos a nuestros hijos una herencia abierta, viva, una herencia sin testamento.»

Este libro tiene en su mira contribuir, precisamente, a que el futuro se erija sobre bases justas, solidarias y equitativas; no solo para asegurar la supervivencia de la especie y de la vida en el planeta, sino para que esta tenga como fundamento «valores éticos, culturales y espirituales, y no solo económicos» o utilitarios. En ello estriban su actualidad y su importancia.

Raúl Roa Kourí
La Habana, 6 de septiembre de 2002

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Prefacio

Cuando, a principios de 1997, culminaba la edición de Bioética. Desde una perspectiva cubana , tuve la certeza de que, a pesar del esfuerzo porque el libro ofreciera un punto de vista holístico acerca de las cuestiones cruciales para la salud y la vida presentes en la contemporaneidad, solo lo habíamos logrado en parte. Aún entonces el enfoque tradicionalmente biomédico de la bioética pesó mucho en el ánimo de los más de sesenta autores cubanos que participamos en la obra. Y por la aceptación que el texto tuvo, se hizo patente la necesidad de superar esta insuficiencia y asumir un nuevo proyecto editorial que fuera capaz de alcanzar el propósito original. Bioética para la sustentabilidad es el resultado de más de dos años de trabajo animados por este empeño en el que he contado, una vez más, con el apoyo del Centro Félix Varela, la colaboración de prestigiosos autores de varios países y el aliento y aportaciones de mis compañeros de la Cátedra de Bioética del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, el Comité de Bioética de la Universidad de La Habana y la Sociedad Cubana de Estudios Filosóficos. También debo extender este agradecimiento al Programa Regional de Bioética para América Latina y el Caribe OPS/OMS, la Red Internacional de Bioética Global, el Comité Organizador del VI Congreso de la Asociación Internacional de Bioética y el Comité Nacional de Bioética adscrito a la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, que de diversas maneras han contribuido en la logística y ulterior divulgación del texto.

Especial mención merecen dos personas cuya dedicación, durante todos estos largos meses del verano del 2002, ha permitido que este proyecto saliera adelante con la mayor calidad posible: el editor Emilio Hernández, de cuya experiencia y profesionalidad espero haber aprendido, y el diseñador Carlos Melián, que ha derrochado creatividad y diligencia. Solo puedo desear compartir con ellos algún proyecto futuro.

Bioética para la sustentabilidad constituye un modesto homenaje al creador del término y el enfoque global de la bioética, Van Rensselaer Potter. Si todo marcha según lo previsto, la obra verá la luz casi exactamente al conmemorarse el primer aniversario de su fallecimiento. Retomar y enriquecer el ideal potteriano en las actuales condiciones, aún más extremas y peligrosas que aquellas que motivaron los primeros escritos del visionario bioquímico de Wisconsin, es el propósito de este proyecto editorial, el cual aspira a propiciar, desde diferentes ideologías, credos y posiciones filosóficas, la identificación de puntos de confluencia y la creación de puentes de comunicación, reflexión y búsqueda de posibles soluciones para los conflictos y problemas globales que amenazan la supervivencia de la humanidad. En esa amalgama teórica y temática que presentamos, el lector podrá vislumbrar los nexos develados por el diálogo bioético, que reafirman el aserto de que la lucha común por conjurar la injusticia y el holocausto ecológico no es una mera aspiración utópica trasnochada, sino una posibilidad real, y más que eso, una necesidad para la existencia misma de la especie humana.

La totalidad de las contribuciones de autores cubanos son inéditas y fueron escritas especialmente para esta obra, al igual que la mayoría de los trabajos de los prestigiosos autores de otros países que nos han conferido el honor y el placer de acompañarnos en este proyecto. Aunque otras de estas últimas contribuciones han sido publicadas total o parcialmente con anterioridad, sus autores consideraron que eran los aspectos de su obra que más correspondían a la convocatoria y el espíritu general del presente texto, criterio con el que este editor científico ha coincidido. Justo es también señalar la acogida tan favorable que consiguió la convocatoria entre autores de tanta principalía que gentilmente cedieron sus derechos al Centro Félix Varela para la edición cubana de este libro. Solo razones de fuerza mayor impidieron la participación de otros que también hubieran prestigiado esta obra y enriquecido su diversidad temática.

Bioética para la sustentabilidad está dividido en dos partes y cinco capítulos precedidos por una sección preliminar a la que hemos denominado «El legado de Van Rensselaer Potter», homenaje que remeda una práctica inaugurada por el propio creador de la bioética y que presenta un breve análisis de la trascendencia de la vida y obra de Potter desde tres perspectivas culturales diferentes.

En cuanto al cuerpo del texto, mientras que la primera parte pretende ofrecer al lector un planteamiento general de los fundamentos de la bioética desde diversas posiciones filosóficas, la segunda muestra un fresco de conflictos y problemas globales objeto de la disciplina entendida de la manera en que fue concebida por Potter.

Un valor agregado que el lector podrá constatar radica en que la mayoría de los autores no se han contentado con la mera exposición y evaluación de los temas abordados, sino que han planteado diáfanamente soluciones concretas desde sus respectivos puntos de vista.

Finalmente, la selección para la cubierta de la obra El Tercer Mundo, del maestro cubano Wifredo Lam, cuyo centenario estamos celebrando precisamente en el año en curso, no responde únicamente a una intencionalidad estética o conmemorativa, sino esencialmente simbólica. Este cuadro, originalmente expuesto en el Salón de Mayo de 1966, celebrado en La Habana, y actualmente patrimonio del Museo Nacional de Cuba, expresa una confluencia de estilos y temáticas donde eclosiona «lo real maravilloso», alegoría al contenido y objetivos de Bioética para la sustentabilidad.

Espero que el presente libro, independientemente de los límites e imperfecciones que toda obra tiene, sirva para expandir una perspectiva bioética integradora, transdisciplinaria, multicultural y comprometida.

José Ramón Acosta Sariego
La Habana, septiembre de 2002

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Lista de autores

(Por orden alfabético del apellido)

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Notas para la presentación en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo (2003)

Estimados colegas y queridos amigos dominicanos:

Escribo esta nota desde la Universidad de Adén donde estoy realizando una asesoría en el campo de la Bioética prevista para dos cursos académicos al amparo de los convenios existentes entre esta casa de altos estudios yemenita y mi universidad, el Instituto Superior de Ciencias Medicas de la Habana.

Aprovecho la oportunidad que me ofrece el siempre amable Dr. Andrés Peralta para por su conducto compartir con ustedes algunas reflexiones en ocasión del honor que nos ha conferido la Comisión Nacional de Bioética de Republica Dominicana al auspiciar la presentación del libro "Bioética para la sustentabilidad" dentro de las actividades de la Feria Internacional del Libro dedicada a la literatura cubana que a la sazón de leerse estas líneas se estará celebrando en su hermano país.

Quiero comenzar expresando que este proyecto editorial publicado por Publicaciones Acuario del Centro Félix Varela ha contado desde su génesis con el soporte y participación activa de connotados representantes de la Bioética dominicana, los cuales contribuyeron decisivamente al logro definitivo del mismo. A cada uno de ellos quiero dedicar algunas breves palabras y lo haré siguiendo el orden en que sus aportes aparecen en el texto para así dejar claro que como editor científico de la obra confiero a todos estos igual valor y merecen por tanto mi agradecido homenaje. Como expresó nuestro José Martí "Honrar, honra".

Comenzaré con la Dra. Sohpie Jakonska a quien debo el aliento permanente y la ayuda desinteresada a través de un fluido y prolongado intercambio por vía del e-mail. Mucho hay de ella en este libro porque no se limitó a contribuir con su afectiva, concreta y a la vez enjundiosa caracterización de la figura de Van Rensselaer Potter y el mensaje que su obra entraña, sino que muy al principio de este trabajo editorial, hace ya más de tres años, tuvo a bien contactarme con el creador de la Bioética, quien se interesó a tal punto en el proyecto que sostuvo comunicación frecuente conmigo por la misma vía informática y prometió escribir algunas ideas para el mismo que de inmediato le propuse fuera la introducción de la obra. Como es conocido, el Profesor Potter falleció en septiembre de 2001, sin que conozcamos haya tenido tiempo de completar su prometida contribución. Ante tamaña pérdida para nuestro proyecto y para la Bioética en general, nuevamente la Dra. Jakonska vino en mi ayuda y contactó con el Dr. Gerald Lower, discípulo y colaborador de Potter, quien nos ofreció un artículo originalmente escrito y publicado por él en la prensa norteamericana con motivo del fallecimiento de su maestro. La Dra. Jakonska tradujo y me envió esta contribución que junto con su trabajo y otro mío basado en una conferencia que dicté ante el Comité de Bioética de la Universidad de La Habana a fines del propio año 2001, conforman el exergo con que comienza "Bioética para la sustentabilidad", donde desde tres perspectivas culturales y experiencias vitales diferentes se confluye en un reconocimiento a la trascendencia del legado de Van Rensselaer Potter. Sólo deseo que la Dra. Jakonska esté presente en este acto para que reciba mi público agradecimiento y que tenga salud y ánimo para seguir aportando al desarrollo de la Bioética con el entusiasmo juvenil con que lo ha hecho hasta el momento.

El autor dominicano cuyo trabajo aparece inmediatamente más adelante en el texto es precisamente quién debe estar leyendo estos apuntes, el Dr. Andrés Peralta, del cuál espero que su proverbial modestia no le impida leer en su letra lo que a continuación sigue. Yo conocí al Dr. Peralta a fines de 1995 en La Habana, en ocasión de celebrarse el Tercer Taller del Programa Regional de Bioética OPS/OMS en la capital cubana, desde esa fecha, y para mi satisfacción espero sea por siempre, he contado con su amistad y colaboración profesional. Cuando algún día se haga la historia de la Bioética latinoamericana, el Dr. Peralta tiene asegurado su sitial entre los fundadores de la disciplina en nuestra subregión por su dedicación y constancia a toda prueba desde los inicios del bregar bioético en el Caribe. En "Bioética para la sustentabilidad", el querido amigo Peralta ha realizado una contribución muy necesaria, dado que la profunda revisión que nos presenta acerca de las diferentes concepciones y afrontamientos éticos de la relación hombre-naturaleza y la cuestión de la biodiversidad, es imprescindible para que un lector acostumbrado al enfoque biomédico de la Bioética pueda apercibirse de la propuesta de nuestra obra en su conjunto y a la vez distinguir las a veces sutiles controversias que subyacen entre los propios autores del libro, según sea la tendencia prevaleciente en su pensamiento al abordar en sus aportes las diferentes aristas de este problema metodológico fundamental. Sin este trabajo de Peralta la obra no puede disfrutarse a plenitud.

El condiscípulo, amigo y bioeticista de reconocida principalía, Dr. Miguel Suazo es el tercer y último autor dominicano que contribuyó con nuestro proyecto. De Miguel mucho pudiera hablar en el plano humano, porque en el día a día de la vida estudiantil y quasi monástica que convivimos para alcanzar el Magíster en Bioética (si Miguel está presente en el acto podrá explicar con su gracejo característico a qué me estoy refiriendo), es cuando mejor y más profundamente se conocen los valores morales de los compañeros, máxime cuando estos estudios se realizan a una edad en que la personalidad esta más que madura. La contribución de Miguel al libro esta ubicada en lo que a mi juicio es uno de los capítulos mas logrados de la obra, el que se ocupa de la cuestión demográfica y sus implicaciones para la consecución de un modelo de desarrollo humano ecológicamente sustentable, el cual es uno de los objetivos de la concepción potteriana de la Bioética. Como apreciarán cuando puedan leer "Bioética para la sustentabilidad" hemos escogido la problemática de los jóvenes, los viejos, las mujeres y los diferentes (ejemplificados estos últimos a través de las personas con retraso mental), para evidenciar los conflictos éticos que el desarrollo del paradigma moderno ha legado a nuestro tiempo en términos de poblaciones vulnerables. Miguel trata el tema de los adolescentes y los cambios de valores que ha sufrido este grupo etáreo en nuestras sociedades periféricas con el advenimiento económico y mediático característico de la globalización; lo hace además apelando al método lógico-histórico, con agudeza y ejercicio crítico, pero sin el escepticismo posmodernista que hemos apreciado en otras publicaciones sobre temas de la juventud contemporánea, lo que le confiere a su trabajo un halo de razonable optimismo en las potencialidades morales de las nuevas generaciones que no solo pueden, sino tienen que enfrentar los retos morales de su tiempo.

Hecho este imprescindible reconocimiento quisiera agregar que la obra en su conjunto, como aclaro en su prefacio, de hecho es un homenaje al fundador de la Bioética, Van Ressenlaer Potter, una recreación de sus presupuestos originales desde diversos puntos de vista filosóficos e ideológicos en general a partir de los cuales se ha abordado el tema de la sustentabilidad. No fue propósito del cohesionado equipo de trabajo que conformamos el experimentado editor literario Emilio Hernández, el creativo diseñador Carlos Melián y el que suscribe, el tratar de alcanzar una cierta unidad de estilo entre autores tan diversos, sino que partimos del supuesto de respetar al máximo el decir de cada uno, cuidamos el texto, pero nos concentramos en el contexto. La unidad de la obra radica a mi juicio en que desde tan disímiles posiciones se converge en una demoledora crítica al modelo de progreso imperante, su inviabilidad en términos de sustentabilidad, así como en las propuestas para la consecución de un desarrollo humano sustentable y democrático.

También considero necesario expresar ante el público dominicano mi reconocimiento al Centro Félix Varela y su editorial Acuario por ser la institución pionera en la difusión del pensamiento bioético cubano y a todos los autores de "Bioética para la sustentabilidad"que donaron sus derechos para que este proyecto pudiera realizarse y el libro se haga llegar gratuitamente a todas las bibliotecas públicas e instituciones educacionales cubanas de nivel universitario.

Finalmente, reitero mi agradecimiento a la Comisión Nacional de Bioética de Republica Dominicana, en particular a su Presidente el Padre Ramón Alonso, por este acto y espero que pronto podamos reencontrarnos para compartir las ilusiones de siempre y los proyectos del mañana.

Dr. José Ramón Acosta Sariego
Adén, 11 de abril de 2003

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