Centro Félix Varela

logoCaminando por el Mapa Verde
de Cuba

Autoras: Dely Rodríguez Velázquez, Liana Bidart Cisneros, María Luisa Ventosa Zenea, Nayla García Rodríguez

AtomoManosDiabloISBN: 978-959-7071-51-8
Págs: 40
Tamaño: 14 * 21 cm
Tirada: 1500
Año: 2008
Cuidado de la edición: Silvia Gutiérrez González
Diseño y composición digital: Carlos F. Melián López
Impresión: Publicitur, La Habana

Contenido

Introducción

Caminando con el Mapa

   Cómo iniciamos el camino (2001-2002)

   Crecimiento y madurez (2003-2004)

   Gestión para el desarrollo (2005-2007)

   Reflexión a fondo

   Conclusión

Bibliografía

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Introducción

El Mapa Verde es la representación gráfica del ambiente natural y cultural inmediato al individuo, que refleja a través de íconos aquellos sitios que por su significado cultural, espiritual o socioeconómico resultan “especiales” a los ojos de los mapeadores.
El Sistema de Mapas Verdes (Green Map System) brinda un marco global, pero al mismo tiempo modificable a escala local. Cada mapa es creado localmente en forma única por personas de todas las edades, sobre la base de elementos esenciales como valores, principios para actuar, prioridades y una estrategia de desarrollo sostenible. No es un proceso acabado, sino un acercamiento a la conformación de una cultura de vida responsable.
La confección del Mapa Verde atraviesa por las etapas de búsqueda de información, ordenamiento y análisis. En él se refleja el estado de la localidad mediante una simbología propia, lo cual facilita la identificación de problemas para la búsqueda de sus posibles causas y de soluciones locales, mediante un proceso educativo y creativo, para el mejoramiento de la comunidad y la calidad de vida de sus moradores.
De esta manera, los mapas se pueden utilizar como una valiosa herramienta de educación, encaminada a la toma de conciencia ciudadana y la efectiva participación de los individuos. Constituyen una vía para lograr una sociedad participativa y ciudadanos comprometidos con su entorno.
Como herramienta de prácticas educativas que afirman y generan conocimiento, el Mapa Verde se sostiene sobre bases teóricas conceptuales que contribuyen a la comprensión de la tarea, al facilitar la interpretación y ubicación de problemas concretos, que constituyen en sí un proceso parcial y que requieren soluciones prácticas.
El Mapa Verde puede ser realizado por expertos u organismos especializados, pero sus resultados son más relevantes cuando la comunidad es la que propone y brinda alternativas a sus problemas y se convierte en miembro y sujeto de esta actividad.
El Sistema de Mapa Verde llega a Cuba en 1998, a través de su fundadora la señora Wendy Brawer, como promotor del ordenamiento ecológico en las comunidades y también como una vía para estimular el descubrimiento personal de ecorrecursos por parte de niños, jóvenes y adultos.
La originalidad del Sistema de Mapa Verde estimuló la realización, a fines de ese mismo año, de un taller con especialistas de diversas disciplinas vinculadas a la temática ambiental, líderes comunitarios y otros profesionales. En este, un grupo de jóvenes de la ciudad de Holguín presentó un mapa referido a sitios de salud.

En 1999, bajo la asesoría del Sistema de Mapa Verde, la colaboración del Centro Félix Varela y Cultura Comunitaria (actualmente Consejo Nacional de Casas de Cultura), se comenzó a realizar el Mapa Verde con niños y adolescentes de dos municipios de Ciudad de La Habana (Habana Vieja y Diez de Octubre) con el objetivo de fortalecer en ellos el interés por conocer y cuidar el medio ambiente. El Instituto de Ecología y Sistemática se incorporó a esta tarea, lo cual constituyó un importante paso para el desarrollo del trabajo.
En el año 2001 se creó la Red de Mapa Verde, que constituye la columna vertebral del trabajo del Mapa. En ella, el diálogo, el debate y la capacitación en los diferentes talleres, favorecen el intercambio y la multiplicación de experiencias para promover el desarrollo de comunidades sustentables y contribuir a la formación metodológica de los mapeadores.
En la Red se desarrollan diversos tipos de talleres: de sensibilización, metodológicos, de capacitación y de intercambio. Los de sensibilización permiten atraer la atención de diferentes actores sociales acerca del tema, divulgar la herramienta del mapa y concienciar sobre su utilidad educativa y práctica. Los metodológicos se dirigen a los recién incorporados, quienes requieren apropiarse de la metodología para la elaboración de los mapas. Los de capacitación contribuyen a la preparación de los miembros de la Red y se realizan sobre la base de incorporar nuevos conocimientos. Estos últimos pueden realizarse como respuesta a necesidades de uno o más grupos, o ser propuestos por el equipo coordinador. Los de intercambio contribuyen a la socialización de las experiencias de cada grupo, en ellos se hacen propuestas de nuevos íconos, se discuten temas de interés, se convocan concursos, se consolidan los objetivos y se proponen nuevas metas, de ahí que constituyan el vehículo estratégico ideal para mantener la unidad de la Red y garantizar la continuidad del trabajo de los grupos, a partir del aprendizaje práctico aportado por estos.
También para propiciar el intercambio entre grupos más cercanos por áreas geográficas y poder evaluar el resultado de su trabajo, se realizan talleres regionales y nacionales, en los que participan, además de los mapeadores, otras personas interesadas en conocer la experiencia.
En los talleres metodológicos y de intercambio en las comunidades, participan todos los mapeadores y actores locales. La presentación de experiencias en estos talleres ha sido la clave del éxito en la multiplicación del Mapa Verde en Cuba, ya que ha servido para inspirar a nuevos grupos de trabajo y ha facilitado el apoyo de instituciones, organizaciones y proyectos.
En Cuba el Mapa Verde ha devenido en un proceso participativo que involucra niveles progresivos de participación, su esencia es la dedicación activa de sus actores. La herramienta que se utiliza para el trabajo es el Mapa en sí, a través de la participación, partiendo de los principios y las concepciones de la educación popular. Es un proceso dirigido a la transformación del saber y la realidad, que necesariamente requiere de un aprendizaje basado en la construcción colectiva y trata de establecer coherencia entre la práctica y la teoría, lo cual nos lleva a la conclusión de que “solo mapeando se aprende a mapear”.
En el presente trabajo nos proponemos realizar un proceso de reflexión crítica de la Red de Mapa Verde de Cuba para lo cual hemos escogido como eje el proceso de capacitación en el período enero de 2001-enero de 2007, con el objetivo de extraer aprendizajes que nos permitan mejorar la práctica e intercambiar experiencias. Aquí se integran los resultados de los análisis realizados por los participantes en los Talleres Nacionales de Mapa Verde (5to. y 6to.) y en el Taller de Sistematización, de la primera edición del curso de promotores.  Se tuvieron en cuenta, además, los programas y diseños de talleres, las memorias, los registros de asistencia, las fotos, los videos, el manual Mapa Verde: una mirada al desarrollo local, el boletín de la Red Carta al Mapeador y los diarios del curso de promotores. La pregunta que guió el análisis fue: ¿De qué manera la capacitación ha contribuido a una mejor práctica del Mapa Verde en Cuba?
Para el recuento y el análisis del proceso utilizamos los siguientes indicadores de desempeño:

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