Centro Félix Varela

AtomoManosDiablologoLa investigación-acción como método
Una mirada desde la organización laboral

Autora: Alba H. Hernández Santana

ISBN: 978-959-7071-55-6
Págs: 94
Tamaño: 14 x 21 cm
Tirada: 1000 ejs.
Año:  2009
Edición: Lourdes Pasalodos Díaz
Diseño de cubierta: Raúl Martínez Hernández
Realización y diagramación: Carlos F. Melián López
Impresión: SERCOM.

 

Palabras de presentación del Libro [Yolanda Tacoronte Picart]
Prólogo [Irina Barrios Osuna]

Contenido

Prólogo

Hacia una ciencia más útil y abierta

PRIMERA PARTE. La Investigación-Acción

Perspectiva histórica
Fundamentos de la Investigación-Acción
Qué es Investigación-Acción
Clasificaciones de la Investigación-Acción
Investigación-Acción Participativa (IAP)
Investigación-Acción e Investigación-Acción Participativa
Valoraciones de la Investigación-Acción
Investigación-Acción e Investigación Cualitativa
Otra valoración
Incertidumbre y diálogo

SEGUNDA PARTE. La Investigación-Acción como forma de investigación organizacional

Entendiendo la organización 
La organización autónoma
La organización compleja
Investigando la organización
Desarrollo organizacional
Investigación-Acción en la organización
Ventajas y problemas
Haciendo un balance
Algunas valoraciones

Un proceso enriquecedor

Bibliografía

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Reseña al libro La investigación-acción como método

Reseña de libro realizada por Yolanda Tacoronte Picart, Investigadora, Grupo Cambio Humano CIPS-CITMA y que fueron pronunciadas en el martes 18 de febrero de 2010 en la Sala Carlos J. Finlay (2:30 pm) en San Carlos de La Cabaña, La Habana, en ocasión de la presentación del libro en el marco de la 19a Feria Internacional del Libro Cuba 2010.

Introducción

El texto que aquí se reseña tiene como antecedente una sistematización sobre la Investigación-Acción realizada por la autora Alba H. Hernández Santana para dar respuestas a las necesidades, en lo que a fundamentación metodológica se refiere, del proyecto de transformación organizacional propuesto por el Grupo Cambio Humano (GCH), del cual es integrante.

Sin embargo estas necesidades han trascendido los marcos de dicho grupo. La Investigación-Acción (IA) constituye un paradigma científico que se sostiene en su capacidad para penetrar en lo social-complejo desde el abordaje de procesos de aprendizaje, comunicación y cambio, por ello se hace imprescindible y ampliamente demandado como método. A partir de esta demanda es que nace este texto que considero una fuente extraordinaria para quienes desde las ciencias sociales trabajamos por transformar la realidad y explicar nuestras prácticas.

En el, su autora realiza un análisis reflexivo y crítico de la Investigación-Acción como método de indagación social y su especificidad de aplicación para las Organizaciones Laborales como objeto de estudio. Para ello parte de realizar una amplia revisión y análisis bibliográfico que le permitió construirse su propia visión del tema.

Esta visión nos es presentada en dos partes. En la primera se caracteriza a la Investigación Acción como método de indagación social. Se presentan las fuentes de origen, los tipos más comunes de IA y se analizan las ventajas de aplicación y las características del método que lo hacen tan particular y debatido.

En la segunda parte se argumenta y delimita la utilidad y ventajas de la aplicación de la Investigación Acción para el contexto organizacional. Para ello se analiza de manera somera las particularidades de este ámbito y la correspondencia entre estas y los recursos que nos ofrece la Investigación Acción. También se reflexiona sobre las ventajas y posibles problemas en su aplicación.

En las conclusiones de cada parte y en las finales, se presentan argumentos y reflexiones sobre la Investigación Acción como propuesta metodológica con capacidad para responder a las actuales necesidades y problemas de la ciencia en el campo social.

Develando qué es la Investigación Acción

Para comprender qué es la Investigación Acción, la autora parte de la concurrencia de visiones y saberes diversos que en la actualidad son recreados y asimilados a partir de su utilidad y variedad de aplicaciones, pero que al mismo tiempo determinan la ampliación y dificultad para definir este campo de conocimiento.

Esta dicotomía es explicada y analizada, en la primera parte de este libro, a través de una aproximación a formas de indagación que integran saberes sociales históricamente desunidos, todo ello sin evadir la tensa polémica acerca de la cientificidad de los conocimientos obtenidos a través de la IA. En lo fundamental esta polémica está asociada al enfrentamiento entre las formas tradicionales de hacer ciencia y estos nuevos métodos.

En ese proceso se agradece y disfruta de manera particular la amplia revisión que se hace de las diversas corrientes que nutren la IA y el énfasis en los aportes y puntos de vista de los fundadores de la Psicología Social en relación con las perspectivas epistemológicas de la IA.

De igual manera el análisis de los elementos esenciales que sustentan la concepción de la IA y la reflexión de su carácter circular e iterativo -que contribuye a superar la linealidad de los procesos investigativos tradicionalmente enmarcados en un principio hipotético-deductivo- proporcionan a la autora la posibilidad de ir tejiendo los argumentos que conducen a un acercamiento permanente de lo que es y hace la IA como método.

Entre los argumentos privilegiados por Hernández Santana está el carácter reflexivo del proceso de IA. En el la ciencia se cuestiona a si misma a través de la revisión de las posiciones y conocimientos puestos en prácticas durante el ciclo investigativo siendo la aplicación práctica, el criterio fundamental de criticidad. Este argumento es considerado la mayor fortaleza del método y la idea metodológica más revolucionaria de la propuesta.

Especial interés es concedido también a los conceptos de reflexividad, incertidumbre y diálogo en un estrecho vínculo que devela la complejidad y simultaneidad de un método que genera formas superiores de relacionamiento humano y un mejoramiento indiscutible de la realidad social.

Al concluir este primer capítulo la autora, de manera muy acertada, llama la atención sobre el reto que significa la aplicación de la IA teniendo en cuenta que “no es una panacea universal.” Al mismo tiempo destaca como este método nos convoca hacer una ciencia sin ostentación lo cual es sinónimo de hacer una ciencia que se considere parte y no centro, que no se cierre en si misma, que no prescinda de la realidad en el camino hacia el conocimiento. En resumen hacer una ciencia más respetuosa y responsable.

Una mirada desde la organización laboral

Las últimas cuarenta y cuatro páginas del folleto se dedican a argumentar y delimitar la utilidad de la aplicación de la Investigación Acción para el contexto organizacional. Contexto que es necesario y oportunamente definido desde sus singularidades fundamentales: sistema dinámico, autónomo y complejo.

Hernández Santana inicia este segundo capítulo dialogando con buena parte de los clásicos en el tema organizacional y ofreciendo su comprensión sobre el mismo de manera muy bien estructurada. Como resultado, logra extraer claves esenciales que luego utiliza para lograr delimitar las ventajas y utilidades de la IA en dicho espacio.

En el análisis y comprensión de la organización, es valido la insistencia que hace la autora, en la complejidad de este contexto y destaco esto, no sólo porque comparta esta visión sino y sobre todo, por considerarlo un aspecto clave que determina, en gran medida, las limitaciones de cualquier forma de investigación de este espacio que sea cerrada y por tanto pretenda establecer procedimientos predeterminados o rígidos.

A partir de aquí aparecen esbozadas las maneras de abordar la organización desde una estrategia que se sostiene en la certeza de que la esencia de la vida organizacional solo es comprendida si se parte de tres elementos: intencionalidad, funcionamiento y cambio. Tener esto en cuenta nos permite entonces identificar en la IA un conjunto de recursos valiosos -la participación, el carácter cíclico del proceso y la evaluación como dispositivo autocrítico-  que la determinan como método efectivo para manejar la complejidad sistémica de la organización.

Muy sugerente resulta la apreciación que Hernández Santana hace de la correspondencia subyacente entre IA y procesos de cambio.
Esta correspondencia se afirma en el hecho de que cualquier interés en estudiar la organización como fenómeno tiene siempre la finalidad de contribuir a mejorarla, sin embargo la IA justamente lo que propone es invertir el orden partiendo de que es en el hacer, que se puede comprender y transformar verdaderamente a la organización.

Un razonamiento más profundo sobre este aspecto es abordado por la autora desde las diversas pistas que ofrecen los grupos como sistemas claves en el funcionamiento organizacional. Los procesos grupales son los que sintetizan dialécticamente teoría y práctica en este espacio, de ahí que resulte muy acertada la posibilidad que da la IA de convertir a los grupos y a los individuos que los conforman, en protagonistas de sus propios cambios desde la exploración de los procesos de participación, comunicación y aprendizaje.

Insisto en algo que al final de este capítulo Hernández Santana ratifica para concluir y es el valor de la IA como recurso de las ciencias sociales para la transformación y el mejoramiento de la realidad social, en tanto esta se desarrolla, en buena medida, a través del complejo entramado relacional entre organizaciones. A esa conclusión podrán arribar también quienes se acerquen y sigan los argumentos desarrollados en este texto.

Un proceso enriquecedor

No puedo concluir esta reseña sin destacar lo que el propio proceso de investigación, para la realización de esta obra, ha significado para su autora y que de manera modesta nos comparte en las seis últimas páginas.

Siempre es significativo el disfrute que produce la apreciación del crecimiento humano, pero si este además puede ser documentado y compartido entonces se convierte en un ejercicio magistral de ética y austeridad profesional.

Identificar y hacer explícito en las conclusiones los aprendizajes más relevantes del proceso y las proyecciones de continuidad a partir de este estudio, nos permite captar no solo la esencia, importancia y utilidad de la Investigación Acción como método, sino también el propio enriquecimiento que, como balance, ha significado para Hernández Santana y su grupo de trabajo.

En este sentido es importante destacar aspectos relevantes que marcan un giro en la comprensión del proceso investigativo y del espacio organizacional como sistemas sociales complejos y que por tanto conducen, inevitablemente, a un crecimiento:

A partir de las reflexiones generadas en este estudio, la autora nos propone -y para ello retoma e insiste en un aspecto abordado en el primer capítulo- una perspectiva de hacer ciencia más humilde y más responsable. A partir de esto vaticina un proceso enriquecedor para quienes se aventuren en la lectura del texto.

Por último opino que este ejemplar constituye una obra bien estructurada y lo suficientemente sintética como para ofrecer al lector una comprensión muy clara y precisa sobre la Investigación Acción como método de indagación social. Al mismo tiempo establece un marco teórico, analítico y practico que sustentan el quehacer en el ámbito de las organizaciones laborales. Desde mi punto de vista todo ello devela un compromiso, de la autora y su grupo de trabajo (GCH), por la transformación y el cambio de este espacio hacia una cultura más participativa y colaborativa.

Yolanda Tacoronte Picart

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Prólogo

Este texto se sitúa en el marco investigativo y teórico de la Psicología Social de las Organizaciones. Lo metodológico aquí parece haber hallado su voz propia y, con ello, el camino para conocer la vida social de las organizaciones en su especificidad y como valor disponible para provocar relaciones enriquecedoras.

La legitimidad de esta obra queda sugerida en su propio título: La Investigación–Acción como método. Una mirada desde la organización laboral; por lo visto, estamos ante el resultado de un estudio de la organización laboral que ha podido utilizar la potencialidad transformadora del conocimiento en el proceso mismo de su producción.

Estas palabras nos pueden ayudar a comprender la idea central del trabajo, lo que no excluye realizar algún tipo de arqueología: ¿se trata acaso de un interesante reporte de uno de los resultados del proyecto Cambio Humano que se propone objetivos de transformación en las organizaciones cubanas?; ¿busca el análisis reflexivo de la Investigación-Acción como método de indagación social?; ¿pretende fundamentar la pertinencia de este método para el estudio organizacional?; ¿es acaso una provocación o una invitación dirigida a otros profesionales a producir conocimientos desde la propia práctica y a sentir la transformación desde sus acciones investigativas?

Las dicotomías, los dualismos, que dividen y yuxtaponen ciencia y cultura no nos van a ayudar a comprender la esencia de este trabajo que parte del afán de un reencuentro de saberes diversos asimilados y recreados en un actual sentido significador. Porque se trata de una concurrencia intencionada, o mucho más, se presenta como una confluencia de ideas que pretende contribuir a la integración de saberes sociales desunidos, desde un enfoque complejo que busca construir relaciones y vínculos entre las personas, los grupos y sus organizaciones. En esta confluencia, ante todo aparece, un objeto de estudio cuya historicidad y movimiento solo es indagable desde una perspectiva sistémica y compleja –lo complejo de las organizaciones hay que buscarlo holísticamente, en la captación de la totalidad–; entonces, dado este objeto y este enfoque, ¿qué pertinencia alcanza la elección de la investigación-acción como método?

Pienso que esta elección se sostiene en varias razones: en primer término, la investigación-acción surgió como una crítica al paradigma tradicional en ciencias sociales; su nueva concepción en cuanto a la relación sujeto-objeto acerca lo indagado a su indagador, que en la realidad social implica estrechar los vínculos entre los individuos, sus grupos, sus contextos sociales, sus condiciones de vida cotidiana y sus anhelos de cambio. Esta amplitud metodológica y su capacidad para enfrentar procesos de aprendizaje, cambio y comunicación, identifican a la investigación-acción como un verdadero paradigma científico que sostiene su fundamentación en su capacidad para penetrar en lo social-complejo.

A esta conclusión podrá arribar el lector de forma sistemática, toda vez que siga los argumentos que se ofrecen en cuanto a la especificidad de la investigación en el campo organizacional, y a la necesidad de emprender una búsqueda «serena y reflexiva» de alternativas metodológicas que permitan soslayar la linealidad de los procesos investigativos que responden al canon hipotético-deductivo (racionalidad-objetividad-control de variables y medición). Para no descuidar la naturaleza sistémica de las organizaciones, «la complejidad y el cambio constante se observan como rasgos y el funcionamiento como condición de existencia». Incluso, desde el enfoque conocido como Desarrollo Organizacional (DO) se exponen las dificultades que aparecen para el estudio de este objeto desde el paradigma científico clásico, con un enfoque predictivo de comprobación de hipótesis en relaciones simples de causa-efecto, y acciones de medición y control.

Podría decirse que en este trabajo, la verdadera protagonista es la investigación-acción como método de indagación social, para ofrecernos la autenticidad del conocimiento que se construye a través de su metodología en el desentrañamiento de su objeto de estudio: la organización laboral.

El recorrido por todas sus perspectivas históricas, por sus fundamentos filosóficos y culturales lo lleva la autora sin soslayar la tensa polémica acerca de la cientificidad de los conocimientos obtenidos a través de la investigación-acción. Para poder trascender un discurso de autoridad sostenido desde la ciencia tradicional se van tejiendo los argumentos que enfatizan el acercamiento permanente entre investigación y acción en un proceso que parte de la práctica, produce conocimientos desde ella, provoca nuevas acciones transformadoras y regresa a ella. Al integrar lo mejor de anteriores estudiosos, se afirma cómo la condición de objetividad y validez, es lograda a través de la observación permanente, del control metodológico del proceso y del contraste intersubjetivo. De esta forma el potencial creador se realiza de manera enfática y se comienza a vislumbrar algo que no pueden comprender los que se aferran a la idea de la invulnerabilidad del método: la validez es perfectible.

Particular interés revela el detenimiento en el carácter reflexivo del proceso de investigación-acción, y el papel que en el pensamiento complejo alcanzan los conceptos de reflexividad, incertidumbre y diálogo. «El diálogo implica lo incierto y la incertidumbre necesita del diálogo en el que se resuelve y se genera nueva incertidumbre y otra vez se dialoga para generarse de nuevo»; con esta aguda mirada que capta simultaneidad y síntesis entre lo complejo de una metodología para llegar a formas más satisfactorias de sociedad, la investigación no se despoja de compromisos éticos, enriquecedores o liberadores, de la misma forma que no se despoja de su fortaleza crítica y humana.

En un sentido más particular se aborda el desarrollo de la investigación-acción como propuesta específica para la indagación de la organización como sistema complejo. Aquí aparecen de nuevo esbozadas las maneras de abordar la investigación-acción, pero esta vez la estrategia del montaje se afirma en la convicción de que «no es posible llegar a las esencias de la vida organizacional si no se tiene en cuenta que hay que partir de estos tres elementos: intencionalidad, funcionamiento y cambio»; en este sentido la autora aprecia una vez más la compleja lógica subyacente entre investigación-acción y procesos de cambio, viéndose obligada a razonarla desde las más diversas pistas que abren los grupos como sistemas clave en el funcionamiento organizacional. Y esto es así porque la heterogeneidad de enfoques y puntos de vista que estos brindan permite abrir el tema «cambio» en múltiples posibilidades de exploración del proceso, de la comunicación, de la participación y del aprendizaje, lo que permite captar el cambio en sus señales, en su red de identificaciones, en el devenir grupal.

Son los procesos grupales precisamente los que generan y sintetizan dialécticamente práctica y teoría; seguirlos y estudiarlos nos habla de su conformación, de sus posibilidades de transformación, de su inscripción e historia dentro de la organización; es decir, lo que identifica al grupo, lo que lo diferencia de los demás grupos, su perfil cambiante y exclusivo. Homologarlos cerraría el análisis de la dinámica organizacional.

La Investigación–Acción como método. Una mirada desde la organización laboral es un trabajo que se disfruta también como una especie de ensayo dedicado a revisar y desplegar el aporte y magisterio de grandes pensadores y fundadores de la psicología social, los amplios puntos de vista de los predecesores en consonancia con la nueva perspectiva epistemológica de la investigación-acción.

No solo se reconocen las diversas corrientes que la alimentaron desde Kurt Lewin hasta Fals Borda, sino que a través de muy diversas obras la autora ofrece los criterios científicos de selección que sustentan su muy notoria bibliografía; esas trayectorias parecen estar ocupadas en resaltar los beneficios fundamentales de la aplicación de la investigación-acción para las organizaciones, para el enriquecimiento del cuerpo teórico relativo al tema organizacional, así como al constante redescubrimiento de la complejidad metodológica de la investigación-acción que usualmente se reafirma en su potencial integrador, orientado a la acción, a la teorización y, por supuesto, en su potencial participativo y dialógico.

Esta obra es una contribución necesaria a la imprescindible educación del sujeto que trabaja, investiga y aprende a observar de manera diferente la vida social, laboral y cotidiana, a través de procedimientos y técnicas diversos que permiten interrogar los hechos, establecer las distancias reflexivas y ponerse en situación de participación real, lo que sin duda ofrece la posibilidad de tomar decisiones, elaborar proyectos y ponerlos a funcionar.

Al concluir este prólogo me queda la insatisfacción de haber dejado sin abrir algunos temas puntuales, que como puentes, aparecen a lo largo del trabajo: las grandes leyendas y los fundadores del pensamiento psicosocial; las particularidades y diferencias en las diversas modalidades de la investigación-acción; las fronteras epistemológicas con las llamadas metodologías de investigación cualitativas; la grandeza de la obra de Lewin o la trascendencia de la visión dialógica de Freire. Una sola palabra que atraviesa todo el trabajo bien pudiera resumir el disfrute profundo que prologar esta obra me produjo: diálogo; en ella se halla contenida el legado, la herencia científica y cultural que como señal implica un necesario reencuentro con la memoria, así como el estímulo a la participación activa en el reordenamiento de la praxis científica en grupos y organizaciones.

Irina Barrios Osuna

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Hacia una ciencia más útil y abierta

El proyecto de trabajo Cambio Humano del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), se propone llegar a largo plazo a una transformación de las organizaciones cubanas, orientada a una mayor cultura de participación, para que sean más efectivas y favorecedoras del crecimiento humano.

Lo que nos ocupa desde hace años está en el camino de entender el cambio de las organizaciones, y producir un conocimiento que pueda facilitar los procesos por los cuales transcurre. A partir de este doble propósito, la Investigación-Acción (IA) se presenta como una eficaz alternativa metodológica, ya que posibilita desarrollar al unísono acciones de cambio e investigaciones, para obtener el conocimiento.

Las ideas aquí expresadas provienen de la práctica concreta y de las necesidades en el trabajo diario. La intención –desde el inicio– fue hacer una sistematización sobre la Investigación-Acción como método, que nos diera luz sobre las mejores formas de aplicación y las posibilidades no explotadas, para fundamentar su viabilidad en el contexto organizacional, con el ­objetivo de mejorar nuestra práctica profesional y evitarnos, probablemente, el peligro de descubrir las aguas tibias, ya inventadas y probadas por otros.

El proceso ha sido difícil por limitaciones en el acceso a la información, lo cual reduce los caminos probables y, en el mejor de los casos, los hace más largos.

La multiplicidad y variedad de enfoques que se presentan al aproximarse a este campo es grande. Ello ha determinado, quizá, la estructura del texto, en el que a veces se pasa de un tema a otro o se producen relaciones de inclusión compleja, como suele suceder en el panorama de la Investigación-Acción.

La Investigación-Acción se presenta como una forma metodológica muy particular, vista y aplicada desde diferentes posiciones a los más diversos asuntos y ámbitos. Asociada a ella se establecen importantes debates que trascienden los marcos metodológicos puros, y proponen una manera de pensar y hacer ciencia social, atravesada por el análisis de su papel en el funcionamiento de la sociedad humana.

Estas páginas son resultado del análisis de la Investigación-Acción como método de investigación social y su especificidad de aplicación para las organizaciones laborales, como objeto de estudio. Sus fuentes han sido la revisión bibliográfica –que el tiempo y las condiciones reales de nuestro contexto han permitido– y la reflexión para construir una visión propia.

Es mi interés que el presente texto sirva a otros que estén igualmente interesados en hacer una ciencia más útil a la vida común del hombre y menos encerrada en sí misma.

Alba H. Hernández

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Contenido

 

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