Centro Félix Varela

AtomoManosDiablologoLos árboles y el bosque
Texto y contexto bioético cubano

Autor: José Ramón Acosta Sariego

ISBN: 978-959-7071-63-1
Págs: 336
Tamaño: 14 x 21 cm
Tirada: 1000 ejs.
Año:  2009
Cuidado de la edición: Lisel Bidart Cisneros
Diseño de cubierta: Raúl Martínez Hernández
Diagramación y realización: Carlos F. Melián López


Palabras de presentación en la FIL Habana [Dr. Carlos Delgado]
Palabras del autor en la presentación del libro durante la FIL Hab
Prefacio
Prólogo [Dr. Carlos Delgado]

Contenido

Prefacio

Prólogo. Carlos J. Delgado Díaz

Capítulo I. De la ética general a la bioética

La fuente de lo moral
     La heteronomía en la ética
     Modernidad y capacidad autolegisladora
     El carácter contextual de la moral
     Valores, conflictos y diálogo
La ascensión de la biosfera

Capítulo II. De la ética médica tradicional a la bioética médica

El paternalismo médico como patrón de excelencia profesional
El tránsito hacia un nuevo paradigma de relaciones sanitarias
     De cómo la ciencia perdió la inocencia
     ¿Quién debe decidir?
La persona ante la tecnología biomédica
     La cuestión del estatuto del embrión
     La determinación de la muerte humana
     ¿Es la vida un valor absoluto?
Justicia y calidad en la atención integral de la salud

Capítulo III. De la bioética global a la bioética de intervención

La bioética tal como la concibió Potter
     El primer segundo tras el big bang bioético
     El big picture potteriano
La manipulación de la vida y el equilibrio del mundo
Bioética global sustentable en América Latina

Capítulo IV. Los modelos teórico-metodológicos de fundamentación de la bioética

Sistematización de las propuestas metodológicas y procedimentales
La tendencia psicologizadora
     El principalismo anglosajón
     La nueva casuística
     La beneficencia con confianza
     La ética del cuidado
     El modelo libertario
     El pragmatismo clínico
     El modelo sincrético del Hastings Center
La tendencia antropológica personalista
     El método de Hans-Martin Sass
     El proceso de toma de decisiones según José Ramón Amor
     El método de Diego Gracia
La tendencia ambientalista y biopolítica

Capítulo V. Texto y contexto bioético cubano

Perspectiva cubana del nuevo paradigma de relaciones sanitarias
El giro hacia el pensamiento bioético
Tendencias del pensamiento bioético cubano
     La bioética médica desde una perspectiva cubana
Aportes desde Cuba a la bioética global sustentable
Educar a los educadores, misión impostergable de la bioética cubana

Conclusión

Bibliografía

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Presentación del libro Los árboles y el bosque en la Feria Internacional del Libro Cuba 2010

Transcripción de las palabras pronunciadas por el Dr. Carlos Jesús Delgado Díaz, profesor titular de la Universidad de La Habana, el jueves 18 de febrero de 2010 en la Sala Carlos J. Finlay (2:30 pm) en San Carlos de La Cabaña, La Habana, en ocasión de la presentación del libro en el marco de la 19a Feria Internacional del Libro Cuba 2010. Más adelante la transcripción de las palabras del autor, José R. Acosta Sariego

Buenas tardes.
Miren, creo que la mayor parte de los que estamos aquí hoy conocemos perfectamente al doctor José Ramón Acosta Sariego, a Pepe, como todos acostumbramos llamar.
Yo personalmente nunca imaginé que iba a estar presentando un libro de Pepe sobre la bioética. Lo conocí hace muchos años, de “guaguanauta”, porque los dos vivimos del lado de allá del oeste de la ciudad, y teníamos que movernos prácticamente a una zona muy cercana porque nuestros centros de trabajo quedaban prácticamente colindantes. Yo después cambié de centro de trabajo, pero Pepe sigue por aquella zona del oeste. Y las primeras coincidencias pues tuvieron que ver precisamente con ese entorno nada académico de una guagua que tomábamos juntos un grupo de personas, que no nos tocaba porque era de otro centro de trabajo. Y ahí empezamos a intercambiar criterios sobre diversos temas, sobre lo que veníamos haciendo.
Yo aprendí mis primeras letras de bioética precisamente conversando con Pepe y leyendo cosas que Pepe había escrito, o que Pepe me brindó de otros autores. Y por eso para mí es un gran honor hoy, venir a presentar un libro que le hace justicia a una historia de pensamiento cubano. Una historia que nace de las preocupaciones académicas, de personas de las áreas de las ciencias naturales y de las ciencias sociales, que hace justicia a precursores, algunos de los cuales tuve el honor de saludar al entrar en este salón. Que iniciaron en la década del ochenta, con una labor académica importantísima en Girón, para fomentar el estudio de los problemas filosóficos de la medicina. Me refiero a Ernesto Bravo Matarazzo, que tiene su referencia aquí en este libro. Y otro grupo de investigadores, que sembraron esa semilla de la necesidad de un diálogo entre las ciencias naturales y las ciencias sociales.
Después, vino ya un crecimiento propio de cada uno de nosotros, trabajando en sus diversas temáticas. Pepe con una cualidad extraordinaria que tiene, que es la de ser muy acucioso en lo que hace, se ha demorado tal vez demasiado en presentarnos este libro. Yo creo que la primera versión que yo pude leer de este libro, —ya tiene como cuatro años—, para mí estaba completa, pero no para Pepe. El siguió trabajando en ella, y hoy tenemos este resultado.
Es un resultado creo que muy sólido, muy serio, y muy delicado. Me refiero a delicado en su lenguaje, en su capacidad de comunicación, en su capacidad para decirnos en pocas palabras y sin ofender a nadie, la intríngulis de una historia de la bioética cubana, que como toda historia humana, tiene apetitos personales, tiene incluso hasta fenómenos de intriga, fenómenos de tergiversación ideológica, porque la bioética en Cuba tuvo que sufrir pues la carga de que su origen tenía que ver con el nombre de un norteamericano, y por supuesto, olía a ideología del enemigo. Realmente es obra de una comunidad académica cubana muy sólida, diversificada en el país, la de haber demostrado que puede existir una bioética con raíces propias, que aborde los problemas éticos de las ciencias de la vida, y del vivir contemporáneo, de la sociedad contemporánea.
Y entre los libros pioneros, a mi juicio personal, de los más importantes que se han escrito en Cuba sobre esta temática, pues están dos obras dirigidas por Acosta. Y hoy tenemos el gusto de tener una obra escrita completamente por él, que es la que les estoy presentando.
No voy a decir nada más, no voy a hablarles del autor, porque creo que lo dicho es más que suficiente, y les reitero que es para mí un honor presentarla. Y creo que es un libro que va, durante mucho tiempo a servir de base a procesos docentes, y también va a desencadenar reflexiones ya de segundo grado, sobre nuestra propia historia del pensamiento bioético, y creo que le seguirán después libros que se montarán sobre este, y podrán tal vez ser mejores, si logran seguir las pautas que aquí se trazan, tanto desde el punto de vista del seguimiento de los que comulguemos con muchas de las ideas que aquí se expresan, como también desde el punto de vista de la crítica, la crítica científica, la crítica productiva, que hará surgir nuevas obras sobre esta historia.
Le doy la palabra entonces al autor.

Autor. José Ramón Acosta Sariego

Yo trataré de ser muy breve, porque me embarga una mezcla de felicidad y satisfacción porque es el punto culminante de todo un proceso, que como dijo Carlos ha llevado unos cuantos años. Y a la vez, entonces, porque por problemas de impresión, que nada tienen que ver con la edición, ni con la composición del libro, sino un problema netamente de la imprenta. Realmente, el producto final tiene problemas que rebasan lo que para mí sería tolerable, no. En el sentido de que se usó un programa, un software diferente al que se les había entregado, y bueno el resultado es, bueno ustedes lo notarán, que realmente salió con defecto.
Hay la promesa de la imprenta de hacer una impresión nueva del libro, pero por problemas de la existencia de papel en nuestro país en este momento, no ha estado para la Feria. Estábamos en la disyuntiva de si se presentaba o no. Me parece que el esfuerzo que han hecho todos los compañeros involucrados en el Centro Félix Varela, que realmente, lo he dicho otras veces y lo repito hoy, la divulgación de la bioética en Cuba le debe mucho al Centro Félix Varela. Las principales obras han sido publicadas. Ya hoy hay más presencia en otras editoriales, pero realmente la iniciadora y la que todavía archiva las obras fundamentales, es precisamente el Centro Félix Varela. Y me parecía que no era justo con el Centro Félix Varela que el libro no se presentara. Y que no era justo con ustedes, que ya estaban convocados, en la esperanza de que la imprenta nos entregara la nueva versión.
Entonces, dicho esto. Porque a todo el mundo, es increíble que un autor no quiera que compren el libro. Realmente es contradictorio, porque … pero así ha sido. Es la mezcla… uno quiere que se divulgue, porque como dijo Carlos es una obra que recoge trabajo de mucho tiempo, realmente este libro lo empecé a escribir en el 2002, y ahora en 2010 es que se presenta.
Está la profesora Thalía. Profesora por favor, pase para acá, pase con nosotros para acá. Si de todas maneras usted va a presentar después, y va a ser un honor que esté aquí con nosotros.
Bueno, yo quiero agradecer, especialmente a Carlos por el prólogo. Ese prólogo está mejor que el libro. [RISAS] Porque como prologuista pudo darse el lujo de decir cosas que yo como autor no puedo decirlas. Me parece que no sería delicado. Y además, por la prosa que todos conocemos, que lo adorna y del cual él hace gala.
A Carlos Melián, que realmente es un trabajador incansable, y que tuvo que hacer un trabajo tremendo con todas las imágenes y la composición general del libro.
Y a Lisel la editora, que tuvo que ir hasta Caimito para hacer el cotejo de las fichas bibliográficas… ahí está Lisel.
Hay otro aspecto antes de hablar del contenido del libro, que es la portada. La gente sabe que yo soy muy matraquilloso. Yo había rechazado doce portadas, que me habían presentado, porque no daban la idea. Y el diseñador —que no está aquí hoy. ¿No? No está el diseñador aquí hoy. Bueno, tuvimos una reunión con el diseñador. Un nuevo diseñador. Carlos buscó un nuevo diseñador, y tuvimos una reunión y yo le dije. “Mira chico, yo … La portada tiene que ser algo que sea de origen vegetal, y que dé la unidad en la diversidad”. Y el hombre se me apareció al día siguiente, con esa soga, con ese nudo, y me dijo: “No me puedes decir que no. Es del mundo vegetal, es diversa y a la vez está unida. Además, le puse un nudo.” [RISAS] Le dije, creo que se puede hacer así. De ahí la portada, que efectivamente recogió, en una cosa, vamos a decir, en un estilo minimalista, no, porque es una portada que no tiene ninguna complicación, la idea que se quería trasmitir con el título del libro, que claro, cualquier lector sabe que un poco está traída del Anti Dühring, no, la frase de que los árboles no dejan ver el bosque.
Y es precisamente por eso que decía Carlos, que al principio de la introducción de la bioética en Cuba, y después de esa primera etapa de asombro, tanto él y yo tuvimos la oportunidad, y otros compañeros que estamos aquí, que me agrada mucho que estén compañeros de muchos años, de Victoria de Girón, donde yo he hecho toda una vida de trabajo. Y bueno, que esté fundamentalmente el profesor Ernesto Bravo Matarazzo, que esté Radamés, que esté Panchito, que esté Pepe Andrés, mi profesor Ubaldo, que además de ser profesor ahora graciosamente me legó la jefatura del Departamento de Psicología. Que me tiene loco con tanto papeleo. [RISAS] Y entonces, bueno, compañeros de tantos años y compañeros que ya sin tantos, pero llevan unos cuantos ya en Girón con nosotros. Pero digo esto de los viejos, porque fuimos testigos del Coloquio de Problemas Filosóficos de la Medicina. Me acuerdo, en el Anfiteatro 5 de Victoria de Girón, donde el profesor Bravo Matarazzo empezó a reunir a muchos especialistas del más alto nivel. Y hoy cuando uno ve el índice de los fascículos que fue sacando el Instituto de Ciencias Médicas de La Habana, y después el libro que sacó la Editorial de Ciencias Sociales, realmente uno se asombra que Bravo, quizá por intuición, fue conformando una comunidad bioética alrededor de aquellos coloquios. Y precisamente allí se nos abrió nuevas corrientes de pensamiento, que realmente nos cautivaron y empataron mucho con, por lo menos al grupo que trabajábamos ciencias sociales aplicadas a la medicina, o medicina social, nos abrió esta nueva perspectiva, que después, como el propio Carlos dijo, fuimos desarrollando por caminos propios.
El libro, necesariamente tiene una primera parte, donde se da una idea de cómo el pensamiento a través de la historia ha ido conceptualizando el origen de lo moral. No pretende hacer, ni con mucho, en unas cincuenta páginas más o menos, la historia de la filosofía moral o de la ética como disciplina, sino simplemente tocar eso por la importancia que tiene para la bioética. Por la importancia que esto tiene para la bioética, verán que el capítulo, los que no lo han leído todavía, hay varias gentes que si ya leyeron el libro, verán que culmina en la revolución que la bioética ha traído para el pensamiento ético con un nuevo tipo de saber. Conceptualizado por Potter en sus libros y que brillantemente, tenemos el honor de que sea un autor cubano, y que esté aquí hoy, Carlos Delgado, ha sabido desarrollar y darle contenido a esa idea de Potter del nuevo saber, de la bioética como nuevo saber.
Y después sigo el derrotero que siguió el propio desarrollo de la bioética. El tránsito de la ética médica tradicional a la bioética médica, como uno de los que Potter llama “tipos de bioética”. Por eso Engelhardt, otro de los grandes autores de la bioética, habla de bioéticas, y no de bioética.
El tercer capítulo ya se adentra en la visión poteriana de la bioética, la bioética ambientalista, la bioética global, que, bueno, el creador del término, Van Rensselaer Potter, desarrolló. Para concluir en el cuarto capítulo, en los modelos que ha ido generando la bioética.
Yo quiero decirles que aparte del estímulo, y es justo que lo diga, que permanentemente Carlos Delgado me dio. Eso que dijo, que eso tu debías haberlo escrito, hace años que está para que acabara de escribir ese libro. Y muchas veces me lo dijo. Pero el capítulo cuatro, me acuerdo que estábamos en un evento de la Sociedad Cultural José Martí, y el propio Carlos me dijo: “Oye, que bien le vendría eso que tú acabas de decir, al libro”. Y tenía toda la razón, porque a los que están estudiando bioética en la maestría, ese capítulo le es de mucha utilidad. Porque resume un poco, y actualiza, las tendencias fundamentales del pensamiento bioético.
Para acabar en el capítulo quinto, el más largo, que es el pollo del arroz con pollo del libro, cómo todo esto se ha reflejado en el pensamiento cubano. Realmente, ahí yo doy opiniones muy personales. Como dijo Carlos Melián en la presentación absolutamente debatibles, de cuáles son las tendencias fundamentales que ha adoptado la bioética en Cuba. Creo que algunos de estos están sustentados por evidencias que hemos ido recogiendo. Los que nos movemos en el área de las ciencias de la salud, lo que arrojó esta somera revisión que hice de lo publicado en las revistas biomédicas en los últimos dos años y medio, realmente nos debe llamar la atención. Porque mientras hay revistas que siguen publicando con regularidad temas de bioética. Hay otras importantes revistas de nuestro ámbito, que no reflejan el tema. En este tiempo tienen un trabajo o ninguno. Y realmente eso es algo que, que nos debe llamar la atención, porque la reflexión sobre estos temas ya en el campo de la biomedicina debe ser amplia.
Y concluye el libro, la última parte, un poco justificando por qué con todos estos antecedentes, la formación de especialistas en bioética en Cuba debe tener un determinado curso. Y por qué la maestría de bioética que desarrollamos con el auspicio del Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humano de la Universidad de La Habana, —y también es un honor que la profesora Ruth Daysi nos acompañe hoy aquí también—, la Directora de este centro y defensora a ultranza de estas ideas. Que esta maestría sea sui generis con relación a las maestrías de bioética, por lo menos con relación a la que yo estudié, a los programas que yo conozco, que son esencialmente biomédicas. Los programas de maestría, en general, tienen un gran bloque de filosofía y ética filosófica, y otro gran bloque de bioética médica. Y así son. Inclusive, por la que yo estudié, la presencia de ética de la investigación era muy somera. Y yo estudié la maestría, bueno, que se hizo para América Latina con un gran apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, del Ministerio de Consumo y Salud de España, de la Universidad de Chile. En fin, de varias organizaciones que trataron de hacer la mejor formación posible. Pues bueno, la de nosotros se aviene a la visión poteriana de la bioética, en los aspectos políticos de la bioética, en lo que la bioética debe mirar desde el Sur, y por eso quizás el programa es tan amplio.
Y así termina el libro, un poco concluyendo con cómo todas estas ideas confluyen en la formación de recursos humanos. Para nuestra satisfacción, en las tres ediciones de la maestría, y sobre todo en esta última, en esta tercera edición, la composición es muy heterogénea. A diferencia de, por ejemplo, de la que yo estudié, que se dividía claramente entre médicos y filósofos, y algún abogado pegado, esta maestría, la que está cursando ahora, por ejemplo, de 32 tiene 8 médicos nada más, y 4 enfermeras. Mientras que, bueno, hay seis filósofos, cuatro abogados, cinco psicólogos, en fin hay geógrafos, hay economistas, en fin, que le da una riqueza a los debates. Bueno, hay pedagogos también, hay personas que trabajan inclusive con menores con trastornos de conducta. O sea, que eso le da una riqueza al debate, y eso es lo que nosotros queremos llevar.
El libro fue concebido en gran medida para la enseñanza de la bioética, para dar en pocas páginas esta visión, y mi mayor esperanza es que sea útil para ese fin, y que genere, va a generar polémica. Hay gente que no va a estar de acuerdo con una cosa o con la otra, y eso será muy bueno. Pero que al final, ayude a la docencia. Ese es el propósito del libro y quizá, yo soy médico, pero soy más maestro que médico.
Muchas gracias.

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Prefacio

Mientras estaba escribiendo el ensayo Texto y contexto bioético cubano con el objetivo de que sirviera de introducción general a la tercera edición de Bioética. Desde una perspectiva cubana, cobré conciencia de algo que debe ocurrirle a todo autor en un determinado momento de su vida, el sentir que se ha llegado a un punto en que se debe echar la vista atrás y hacer un análisis retrospectivo de lo ya realizado.
Los árboles y el bosque. Texto y contexto bioético cubano es el resultado de esa introspección en la que me asaltaron y resonaron las ideas contenidas en más de cincuenta artículos publicados entre 1990 y 2007. Deseché la opción adoptada por otros autores en el campo de la bioética, Van Rensselaer Potter entre ellos, de ensamblar lo ya publicado conservando la unidad de los originales y dándole cierto orden lógico. Tampoco la presente obra es una mera recomposición mecánica, sino que después de releer todos estos trabajos traté de extraer lo más logrado de ellos, e incluso darle cierta progresión temporal a ideas que no nacieron acabadas desde un principio o que aún están en construcción.
Vale la metáfora que da título al libro porque lo que un autor en particular puede haber concebido, como toda producción intelectual, depende y se imbrica con sus precedentes y su contemporaneidad, tal como todo discurso sobre cuestiones de valores morales refleja el ambiente objetivo y espiritual que le ha visto nacer. Por otra parte, es imposible pretender entender el derrotero de la bioética en nuestro país sin exponerse a los vientos que soplan desde el mundo globalizado en que vivimos.
Esta disciplina es una construcción de la cultura occidental y más específicamente de la norteamericana que se ha internacionalizado, no por constituir un esfuerzo intencionado de utilizarla como instrumento de hegemonía cultural o imperialismo ético ejercido desde el centro a la periferia, sino por ser un dominio del saber que ha significado una revolucionaria ruptura con los esquemas epistemológicos legados por la modernidad, y que al hurgar con ánimo resolutivo en los conflictos de valores morales resultantes del desarrollo de la ciencia y la tecnología actuales, ha revelado el aura de deshumanización, injusticia y asimetría que les circunda.
La bioética producida desde la realidad cubana ha ido alcanzando cuerpo propio, y sus aportes concretos al debate bioético internacional van más allá de matices circunstanciales. Valorar dónde estamos y hacia dónde vamos, sin petulancia pero sin inhibiciones, es uno de los objetivos de este libro. Por esa razón, su planteamiento teórico y metodológico tiene que ir más allá de mis apreciaciones personales, aunque las contenga y se fundamenten; si bien es imposible dar cabida a todos los autores y temas que lo merecen y pudieran resultar interesantes, he tratado de fijar la atención en aquellas cuestiones esenciales y dar tribuna a voces ineludibles, raigales, que en mi criterio caracterizan el talante de nuestra bioética y le confieren su identidad.
Espero que mi intención de mostrar este fresco del pensamiento bioético cubano fructifique en un ejercicio que sea ameno al lector y que en definitiva le permita distinguir el bosque entre los árboles.

José Ramón Acosta Sariego
La Habana, 31 de julio de 2009

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Prólogo

Cuando leí por primera vez este libro, a principios de 2007, ya era una obra terminada. Pero el autor, cuidadoso de cada palabra, siguió trabajando en ella con esmero, perfeccionando su letra, profunda por la argumentación que sostiene cada tesis; intrépida al abordar con claridad y honradez los asuntos más álgidos y prudente al caracterizar la historia vivida con exactitud, sin recurrir a etiquetas preconcebidas. Reunir estos rasgos la dota de valor académico y social, y la prepara para resistir la prueba del tiempo.
La historia de la bioética es intensa, diversa y joven. Y estas cualidades no resultan fáciles de manejar cuando debemos pensar simultáneamente problemas que sin carecer de universalidad, están atados a contextos específicos. Además, incursionar en la historia y la teoría de la bioética, y explorar su decursar en Cuba, obliga a enfrentar grandes retos intelectuales y prácticos. Es necesario dar cuenta de la diversidad de concepciones y contextos sociales, manejar las peculiaridades ideológicas y organizacionales que se ligan a los argumentos y los modos de pensar en diversas culturas. Pesan los acontecimientos vividos, se mezclan las concepciones, las decisiones tomadas y los destinos personales afectados. Se entrecruzan las ideas con los actos de los protagonistas, que son –no lo olvidemos–, nuestros contemporáneos.
En otros escritos hemos sostenido que la bioética es parte de un proceso general de cambio revolucionario en el saber humano, donde se acompaña de otras teorías de ruptura, como las teorías de la ­complejidad, las epistemologías complejas (de segundo orden), el holismo ambiental, y en general, los estudios de frontera que se cuestionan la médula del ideal clásico de racionalidad. Por eso, los debates y hasta los enfrentamientos son inevitables, pues las ideas centrales en discusión y cambio –la objetividad, el determinismo, la causalidad, la relación conocimiento-valor, el estatus social del conocimiento, del conocimiento científico y de los valores, de la moralidad y de la ética–, no dejan espacio para la indiferencia.
Pero todo esto es más álgido con respecto a la bioética. Si el resto de las propuestas teóricas pueden confinarse a la academia, la cátedra, el libro y los debates entre pares, la bioética rompió todos los moldes, devino y se volcó a los debates ciudadanos y políticos, afectó el marco referencial de la ética y el derecho en varios países, así como en la arena internacional. Por eso resultó imposible constreñirla a espacios cerrados, o hacer caso omiso de su existencia. La diversidad ideológica y cultural viene de la mano de la bioética, y es inevitable que la diversidad asuste. Pero la diversidad enriquece, fertiliza para que crezca lo humano y se haga posible una sociedad y una vida mejores. Tal es la complejidad de los asuntos que la bioética trae consigo en todas partes. Y al irrumpir desde diversos ángulos, –incluido el de la vida cotidiana, cuando se enfrentaron las personas y las tecnologías, las academias y las organizaciones, los procederes nuevos y los marcos de la moralidad que antes se consideraban inalterables–, la bioética tuvo que ser tomada en consideración.
Una manera confundida de reconocer lo nuevo y lo diverso que irrumpe con fuerza, es negarlo, estigmatizarlo, rechazarlo y repudiarlo. Así que, hasta cierto punto, puede considerarse «normal» que la bioética fuera confundida en algún momento en Cuba, con una idea peregrina que buscaba cobijo en nuevas tierras. Que no se reconociera en la diversidad bioética nuestra propia diversidad. Es comprensible incluso, que la bioética fuera rechazada por algunos como si se tratase de una moda pasajera, aunque es imperdonable la simplificación dogmática que pretendió estigmatizarla como si se tratara de un vicio o de una ideología contraria, proveniente por demás, del norte imperialista.
Todo lo anterior explica por qué la bioética, –más que otras líneas de ruptura del pensamiento de la segunda mitad del siglo xx–, chocó –en Cuba y fuera de Cuba–, con las formas de organización de los conocimientos, con las viejas comprensiones de la moralidad, con las viejas estructuras y los espíritus académicos gremiales y burocratizados. Ello explica también por qué se plantearon ante la bioética desafíos prácticos y políticos que emanan de cuestiones conceptuales o teóricas, y de los intereses afectados.
El libro de Acosta se propone, como nos indica su título, distinguir en esta historia el bosque entre los árboles. Expresión que convoca al lector a ver más allá, y le induce a una lectura mixta –directa y entre líneas–, para pensar la bioética en sus contextos: el teórico universal, el de la globalidad y la globalización, y el específico cubano.
Por su parte el subtítulo Texto y contexto bioético cubano nos ubica en el doble propósito del autor, de dar cuenta de los procesos inherentes a la introducción y asimilación de las ideas bioéticas en Cuba, sin descuidar ese macro contexto que lo modifica todo y lo adecua, para que las ideas que nos llegan no sean meros implantes, y alcancen la autenticidad propia del pensamiento contextualizado. Por eso el autor nos habla de la identidad del pensamiento bioético cubano, imbricado con el pensamiento bioético contemporáneo, y a la vez diverso –por las problemáticas que aborda–, y diferente –por su vínculo con las circunstancias del contexto nacional–, que le da origen y le nutre permanentemente. Ni se reclama una creatividad y diferencia a ultranza, ni se supone el pensamiento bioético cubano como seguimiento imprudente o mimesis de la bioética desarrollada en otros contextos.
Los cuatro primeros capítulos aportan al conocimiento de las bases teóricas de la ética y la bioética; exploran los vínculos de la bioética y la problemática de la ética médica y las transformaciones que han tenido lugar en las ciencias biomédicas y la medicina. Resultan además invaluables para el estudio y la enseñanza de la bioética, por la sistematización de materiales, y por presentar y examinar detenidamente y de conjunto, los modelos teórico-metodológicos de fundamentación de la bioética. Aunque existen en el país y el mundo varios textos que incursionan en estas problemáticas, ninguno alcanza la profundidad, la precisión y el detalle, que Acosta logra al reunir las principales tendencias, ubicarlas en los contextos de su surgimiento, y mostrar su devenir en el macrocontexto latinoamericano y mundial. Esto le permite instruir al lector y prepararlo para una mirada desprejuiciada y prudente a la historia de la bioética en nuestro país.
Como toda historia, la de la bioética enlaza destinos y voluntades personales con tendencias y acontecimientos que responden a causas múltiples. Y no siempre resulta fácil deslindar lo que corres­ponde a las desviaciones que provocan las acciones personales, y lo que está condicionado por procesos de cambio más amplios. Enfrentar esta complejidad de la bioética vivida en el contexto cubano confiere a esta obra una belleza singular. Prudente, sin ser omiso, Acosta nos presenta un panorama donde con finas palabras quedan delimitados dos de los obstáculos más fuertes que ha enfrentado la bioética cubana: la burocracia académica y el mal entendido formalismo. Faltaría quizá un tercero, que la delicadeza del autor ha evitado mencionar, y es el de la mediocridad que, refugiada en la burocracia, la academia, y a veces en bastiones de arrogancia burocrática y pretendida profesionalidad, ha puesto zancadillas de representatividad, ejecutoria y visibilidad, a la bioética que se ha venido desarrollando en Cuba. Pero en este caso, como corresponde a cualquier obra intelectual, lo que trasciende, es el monumento de las publicaciones científicas y los libros, que refrendan la obra creadora de la bioética que se hace en Cuba.
Tras una labor de búsqueda encomiable, Acosta reconstruye y presenta esta historia desde su perspectiva crítica, que no esconde tras una pretendida «objetividad», y expresa de manera responsable y honesta.
Quizá, después de todo no sea casual que Antonio Armas, autor del primer trabajo teórico sobre bioética publicado en Cuba, estuviera vinculado simultáneamente a organizaciones académicas gubernamentales y no gubernamentales, cuyos ambientes intelectuales eran representativos de un espíritu enraizado en el país, que conjuga la apertura a la diversidad del conocimiento humano, el apego a las tradiciones de pensamiento crítico, y el accionar constante por un ejercicio altamente profesional. Quizás, después de todo no sea casual que este autor, estuviera preocupado y ocupado, –desde siempre–, por los problemas de la filosofía de la ciencia y la ciencia política, en explorar los vínculos que enlazan la ciencia, la tecnología y la sociedad. Que formara parte de un entorno abierto al conocimiento universal y altamente comprometido con la búsqueda de vías para hacer posible el avance de la sociedad cubana.
Quizá, nada de eso fuera casual, o quizá sí. Pero no queda duda de la coincidencia de aquel autor y su entorno e intereses, con los que animaban a quienes estudiamos «problemas filosóficos» al calor de la iniciativa creadora de Ernesto Bravo Matarazzo. Fue en esos ambientes pletóricos de diversidad, creatividad y diálogo intelectual, donde se sentaron las bases y creció el germen que permitió desarrollar en Cuba una bioética comprometida y crítica que afrontó los retos teóricos y prácticos de pensar los problemas nuevos. La misma que fue desafiada por la incomprensión y el administrativismo. Y de ninguna manera es casual que el derrotero principal de la bioética cubana haya sido el de la creatividad crítica, y que tenga la potencialidad que propicia el intercambio entre intelectuales formados en una tradición de pensamiento nacional comprometida con el cambio social, y en constante diálogo con las nuevas tendencias del pensamiento universal, que cuestionan y recomponen las bases del saber humano.
Visto desde estos ángulos, los cinco capítulos en que se estructura el texto de Acosta, motivarán nuevos estudios de nuestra intensa y cruenta historia en lo que a la bioética se refiere. Pensado y argumentado, este libro, ampliará los horizontes de quienes se adentren en sus páginas, y sobre todo, de quienes se aventuren a continuar la obra iniciada y todavía en crecimiento, de una bioética, cubana por su identidad, y universal por su alcance.

Carlos J. Delgado Díaz
La Habana, octubre de 2009

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Conclusión

En esta obra no he pretendido hacer una historia detallada de la bioé­tica en nuestro país, eso le toca a quien tenga la objetividad y el suficiente distanciamiento afectivo que otorga el no sentirse parte de un proceso tan complejo como ha sido la introducción y afianzamiento de este nuevo saber en nuestra realidad nacional. No obstante, para ubicar al lector en un contexto, que en cierta medida explica el contenido y tendencia de los textos, he tenido que aportar algunos datos históricos sobre sucesos y procesos para facilitar la comprensión hermenéutica del significado y derrotero del pensamiento bioético cubano, que acumula ya más de un cuarto de siglo de empecinado empeño por sobrevivir y desarrollarse, ante los más disímiles contratiempos que se hicieron muy agudos durante los convulsos años de la década de 1990.
    También ha pesado en mi ánimo el propósito de que muchos hechos y personas que marcaron hitos decisivos en este empeño colectivo, no se pierdan en la bruma del deterioro cognitivo o la desaparición física de sus actores. Afortunadamente todavía quedan evidencias que se han salvado de la burocracia académica y nuestra eterna aversión nacional a un mal entendido formalismo por lo que debo agradecer infinitamente a quienes me facilitaron viejos infolios después de desapolillar sus respectivas papelerías.
Si al final de su lectura, este libro ha sido capaz de aclarar ciertas cuestiones o desatar polémicas, me daré por servido de las muchas horas de amoroso trabajo que le he dedicado.

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Contenido

 

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