
Familia y pobreza en CubaAutora: María del Carmen Zabala Argüelles
ISBN: 978-959-7071-65-5
Págs: 224
Tamaño: 14 * 21 cm
Tirada: 1000
Año: 2010
Cuidado de la edición: Lisel Bidart Cisneros
Diseño de cubierta: Raúl Martínez Hernández
Diagramación: Raúl Martínez Hernández y Carlos F. Melián López
Coordinación editorial: Carlos F. Melián López
| Prólogo |
| Introducción |
| A modo de conclusiones |
| Comentario final |
| Comentario al libro por la Dra Luisa Iñiguez |
El libro fue presentado (en formato digital, pues aún no había salido de la imprenta) el domingo 21 de febrero de 2010 a las 2:30 pm en la sala Carlos J. Finlay en la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, La Habana, en el marco de la 19a Feria Internacional del Libro Cuba 2010.
Prólogo. Dra. Patricia Arés Muzio Capítulo I. Cuestiones teóricas y metodológicas sobre familia y pobreza
Capítulo II. Situación de la familia y la pobreza en Cuba
Capítulo III. Perfil de las familias en situación de pobreza
Capítulo IV. Análisis y discusión
Bibliografía Anexos
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El triunfo de la Revolución y los posteriores procesos de consolidación de un diseño de sociedad socialista, produjeron impactos positivos en las relaciones familiares y sociales de nuestro país. Nuestras políticas públicas desde los inicios tuvieron como centro de atención la equidad, la justicia y el progreso social. El acceso masivo y gratuito a la salud, la educación y la seguridad social, elevaron los niveles educacionales y culturales de la población así como sus estándares de salud, lo cual produjo un proceso progresivo de dignificación del ser humano, de igualdad y homogenización social. Los parámetros de equidad y no discriminación de raza, género o capas sociales tenían avances visibles. De ahí que las palabras pobreza y desigualdad, estuvieran desterradas de nuestro imaginario social.
A finales del año 1989, como es sabido, sucede el derrumbe del campo socialista de la Europa del este. En el año 1993 la economía cubana toca fondo. Se produce un oportunista recrudecimiento del bloqueo que pretendió asfixiar nuestra economía y erosionar nuestros principios políticos y valores sociales. A partir de ese momento ocurre un descenso abrupto de la economía y las condiciones familiares de vida para una gran cantidad de hogares cubanos. El país tiene que tomar una serie de medidas de ajuste socio-estructural para salir de la crisis, tales como la despenalización del dólar, el incremento del turismo, la ampliación del mercado laboral con la ley del trabajo por cuenta propia, la apertura del mercado libre campesino, el surgimiento de las empresas mixtas. Si bien estas medidas fueron inevitables como soluciones económicas, también lamentablemente provocaron efectos sociales indeseados. Al margen de la voluntad política y de nuestros valores fundantes, se comienza a hacer visible la desigualdad social, así como un proceso de decantación social espontánea y el surgimiento de familias con alta vulnerabilidad. Se desconfigura de forma indeseada el principio socialista de distribución con arreglo al trabajo que promulgaba: «de cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo». Ello produjo un impacto diferenciador en las familias. Algunas elevaron sus niveles de ingreso y condiciones de vida de manera acelerada, otras en su mayoría, descendieron de forma abrupta. Se comienza a dar por primera vez en Cuba un proceso de reestratificación social.
La doble moneda provoca economías diferentes, acordes no ya al trabajo socialmente útil, sino a las posibilidades de acceder a la moneda libremente convertible. Se fueron generando a su vez franjas de marginalidad y asentamientos poblacionales en condiciones precarias, producto de la emigración del campo a zonas suburbanas, y a la acumulación de necesidades no satisfechas en el momento de la aguda crisis.
Es en este contexto hace ya 10 años, en el que María del Carmen Zabala, psicóloga e investigadora, pretende hacer un acercamiento al tema de la pobreza, a partir de la realización de sus tesis para la obtención del Doctorado en Psicología. Escoge a la familia por constituir el microsistema donde confluyen los impactos de la realidad social.
Recuerdo en aquel entonces que al elegir la pobreza como tema de investigación se generó una gran controversia: ¿Es válido el uso del término de pobreza en Cuba? ¿Existe alguna diferencia entre las familias cubanas con condiciones socioeconómicas desfavorables y las familias de América Latina? Si hay diferencias, ¿sería justo usar el mismo término de pobreza o podríamos hablar mejor de vulnerabilidad social y familiar? ¿Incluye el término de pobreza solo el aspecto material, o la pobreza es también condicionante de pobreza espiritual, cultural o detonante de desesperanza? Sin embargo para poder dar respuesta a estas interrogantes había que encarar con toda la crudeza el término y así poder dialogar con estudios realizados en otros países de la región. Estas interrogantes incentivaron a la autora a desarrollar su investigación, pero también y es justo decirlo, tuvo que enfrentar resistencias y defender con valentía y osadía la pertinencia del término pobreza. Considero que en aquel entonces hacer una investigación sobre pobreza significaba lacerar una de nuestras grandes conquistas alcanzadas como país socialista y entronizada en nuestro discurso e imaginario social de que «Cuba logró erradicar la pobreza».
Tuve la suerte de acompañar a la autora de esta obra en la realización y defensa de su tesis de doctorado, hoy convertida en libro luego de 10 años. Me pregunto: ¿es casual que hayan tenido que pasar 10 años para publicar esta obra? Considero que no. Si bien la tesis de María del Carmen, marcó un precedente para los estudios del tema y abrió caminos de investigación importantes con sus resultados, creo que en aquel entonces no estábamos preparados para afrontar el tema de manera pública, muchos menos publicarlo a manera de libro.
Entiendo que uno de los más grandes hallazgos de la tesis fue descubrir que la pobreza en Cuba no produce los males de la pobreza en América Latina y el Caribe, como son la polarización social extrema, el trabajo infantil, la mendicidad, las personas sin amparo y sin hogar, la feminización de la pobreza. Indiscutiblemente nuestras políticas han tenido un efecto modulador que impide que el rostro de la pobreza crítica aparezca en los hogares cubanos.
Resultaron muy interesantes sus resultados en cuanto a los perfiles de vulnerabilidad de algunos tipos de estructuras familiares. Familias de tamaño mayor a la media, con presencia de ancianos y niños; altos niveles de fecundidad; familias monoparentales de jefatura femenina, sin apoyo paterno; precariedad de la vivienda, reproducción generacional de las desventajas, que muestran esa marca histórica que creíamos superada de desventaja de raza y de género; sobrerrepresentación de familias negras y mestizas, tendencia a la matricentralidad y matrifocalidad.
Estos resultados pioneros en el tema, han sido referencia obligada desde hace 10 años para muchos otros investigadores sociales que le han dado continuidad al tema de la pobreza y la desigualdad social en Cuba, dentro de los que podemos mencionar los trabajos de la socióloga Mayra Espina, la geógrafa Luisa Iñiguez, los estudios de Esteban Morales sobre raza, entre muchos otros.
Lo realmente impresionante de esta obra es su vigencia y actualidad así como el valor pronóstico de sus resultados y recomendaciones.
Hoy estamos alertas sobre muchas cosas que aparecieron como emergentes sociales en esta tesis. El país está en un proceso de revisar sus políticas de equidad para desde la heterogeneidad social ser cada vez más justos. Sabemos que no bastan en contextos de crisis las políticas igualitaristas, que lejos de equidad perpetúan la diferencia. Creo que nuestras políticas sociales se están moviendo hacia un nuevo concepto de distribución, de revisión de las gratuidades y de ofrecer apoyo a los más vulnerables, evitando las visiones paternalistas y asistencialistas que en otros momentos económicos el país se pudo dar el lujo de hacer.
Por la vigencia y el alcance de esta obra aplaudo la iniciativa de Publicaciones Acuario de divulgarla, escrita en un lenguaje comprensible no solo para los científicos sociales, sino también para cualquier lector interesado en el tema.
Posterior a esta obra María del Carmen Zabala, colega y amiga a quien agradezco el haberme dado la oportunidad de escribir este prólogo, ha continuado un largo recorrido como investigadora, psicóloga y científica social, cosechando nuevos y relevantes resultados en el tema. La exhortamos a que este libro solo sea el primero de muchos otros que de seguro vendrán detrás.
Dra. Patricia Arés Muzio
En este libro se aborda la relación entre dos temas de inestimable importancia, familia y pobreza, así como la relación entre ellos. Ambos tienen implicaciones de diverso orden: sociales, económicas, culturales, éticas y humanas. De la misma forma que la pobreza no puede reducirse a carencias en el orden material y que su explicación no se agota en lo económico, su manifestación en las familias trasciende las insuficiencias de ingresos o consumo y se proyecta en la subjetividad, cultura y otras dimensiones sociales.
Las implicaciones éticas de tales nexos se expresan en todos los procesos de reproducción social en las familias, desde la propia vida humana hasta los valores, estilos de vida y cultura en general. En su valoración social tales problemáticas se expresan tanto en la necesidad de construir modelos de desarrollo que coloquen como valores centrales la equidad, justicia social, participación y solidaridad, como en la crítica a los modelos que justifican la pobreza y exclusión social crecientes en el mundo actual.
A partir de todo ello se conformó el interés por estos temas, en el que se conjugan lo específicamente científico, con lo social y humano.
Los resultados que aquí se presentan resumen una parte de los estudios realizados en los últimos 15 años de trabajo, que se iniciaron en 1993 con una investigación sobre la eficiencia del trabajo de prevención y atención social, de alcance nacional, y han continuado con la realización durante más de diez años de programas comunitarios con objetivos preventivos. En este marco se desarrolló la tesis de maestría Familia y pobreza en Cuba (1996), que constituye el antecedente más inmediato del presente estudio, y posteriormente la tesis de doctorado Aproximación al estudio de la relación entre familia y pobreza en Cuba (1999), a partir de la cual se elaboró este trabajo.
¿Por qué fueron seleccionados estos temas? La familia es considerada universalmente como célula básica de la sociedad por su papel en los procesos de reproducción social; tanto como institución vinculada a la sociedad, que como grupo social, cumple importantes funciones para el desarrollo de la sociedad y de los individuos que la integran. Según su composición diversa y sus múltiples relaciones con diferentes dimensiones de la realidad, el interés científico por la familia se conjuga con importantes cuestiones: sus relaciones con la sociedad, con las instituciones, con la cultura y el trabajo; la política social del Estado y su impacto en la familia; la diversidad y complejidad familiar existente en el mundo y lo relativo a su respeto y tratamiento específico; el papel socializador de la familia, especialmente en la formación y desarrollo integral de la personalidad de las nuevas generaciones; las diferencias intergénero e intergeneracionales que se manifiestan al interior de las familias, por solo citar algunas. Este interés de los estudiosos e investigadores se manifiesta a la par que el reconocimiento de las importantes transformaciones que han tenido lugar en la familia en el presente siglo, en el contexto de los procesos de modernización, urbanización e industrialización, y más recientemente, en el escenario de la globalización creciente de las sociedades.
A partir del reconocimiento de la familia como importante clave del desarrollo social, ha sido destacada la relación entre familia y desarrollo, y entre familia y pobreza, tanto en el ámbito de la investigación científica como en los debates de organizaciones y organismos sociales. Sus resultados se reflejan en la literatura científica de las últimas décadas, así como en la agenda de importantes eventos internacionales. Esta relación se analiza tanto en el sentido de la afectación que significa este flagelo para la vida de millones de familias en el mundo, como en la necesidad de considerar a la familia como foco de atención para el estudio de la pobreza y para el diseño e implementación de medidas para contrarrestarla.
A la creciente preocupación por el análisis de las causas de la pobreza y de sus consecuencias para el desarrollo humano, se ha unido el debate en torno a las políticas económicas y sociales necesarias para su erradicación. La Cumbre de Desarrollo Social realizada en 1995 debatió ampliamente este fenómeno. Dentro de sus compromisos se encuentran erradicar la pobreza en el mundo y potenciar los aspectos sociales de la estrategia de desarrollo, entre ellos el fortalecimiento de la vida familiar es uno de los más importantes. Este interés manifiesto tiene como antecedentes el estudio Ajuste con rostro humano de UNICEF, que propone combinar el ajuste con la protección a los grupos más vulnerables; la tesis de CEPAL de Transformación productiva con equidad, que intenta conjugar el desarrollo de las estructuras productivas de la región en un marco de progresiva igualdad social, y los informes sobre desarrollo humano que el PNUD ha realizado desde 1990, donde se enfatiza en la equidad como dimensión fundamental del desarrollo.
A pesar del desarrollo alcanzado por los estudios de familia en Cuba, la relación entre familia y pobreza no ha sido suficientemente estudiada en las condiciones concretas de nuestro país. Ello es resultado de la ausencia de los temas de pobreza en las agendas de investigación en las últimas décadas, pues si bien se han realizado diferentes estudios que reconocen la existencia de sectores de la población con déficit en los niveles de ingresos y en la satisfacción de algunas necesidades básicas –denominados «grupos vulnerables», «población en riesgo», «grupos con desventaja social»–, el análisis sobre la existencia del fenómeno de la pobreza estuvo ausente desde que fuese declarada su erradicación. Como aspecto novedoso al momento de su realización, en este trabajo se prefiere utilizar el concepto de pobreza, aunque se tiene presente que este fenómeno presenta características sui géneris en Cuba.
No obstante la ventajosa posición de Cuba respecto a los países de la región y otros países subdesarrollados, en cuanto a los indicadores de desarrollo social, a las mediciones de desarrollo humano y pobreza humana, a las diferencias de intensidad y magnitud que se registran en este fenómeno, así como a la protección social que garantiza a todos los sectores de la población el acceso a los servicios sociales básicos, el tema de la pobreza posee gran actualidad e importancia en el país. Entre otras razones, porque el proyecto social cubano, basado en principios de equidad y justicia social, se planteó como una tarea de primer orden la redistribución de la riqueza en favor de los sectores con menos recursos y la erradicación de la pobreza, por ello el incremento de las desigualdades sociales y la existencia misma de la pobreza como fenómeno social resultan incompatibles y lesivos a estos principios. Por otra parte, este proyecto –por las agresiones a que está sometido– demanda la cohesión y respaldo mayoritarios del pueblo, en este sentido resulta insoslayable detener posibles gérmenes de exclusión social como consecuencia de la precariedad económica que caracteriza la pobreza y sus efectos en la participación social.
Así pues, la investigación realizada se estructuró alrededor de dos interrogantes: ¿qué características presentan las familias que se encuentran en situación de pobreza?, ¿cómo enfrentan sus problemas en la vida cotidiana? Su desarrollo se sustenta en la hipótesis de que existe una interrelación recíproca entre las características de la estructura, funcionamiento y dinámica de las familias pobres y la organización de su vida cotidiana, que tiene como base la solución de los problemas presentes a través de diferentes estrategias familiares. Se asumen además como premisa las características peculiares de la pobreza y su manifestación concreta en las familias en el contexto cubano.
Por todo ello, el estudio que se presenta tiene como propósito general contribuir al conocimiento de las relaciones entre familia y pobreza, reflexionar en torno a las características que presentan las familias que se encuentran en situación de pobreza y los modos en que ellas enfrentan sus problemas en la vida cotidiana. Con vistas al cumplimiento de tal propósito, se formularon como objetivos específicos los siguientes:
La potencial significación científica del estudio es precisamente aportar conocimientos al estudio de las familias pobres en el contexto cubano y con ello contribuir a la eliminación de algunas de las fuentes sociales más profundas que generan la desigualdad social, de ahí la relevancia social y humana de esta investigación. Por su alcance, la investigación constituye un estudio descriptivo o diagnóstico. Dadas las exigencias del ejercicio académico a que respondió, estuvo enfocado hacia la caracterización psicológica de las familias en situación de pobreza. No obstante, esta dimensión psicológica se inserta en un contexto socio-histórico más amplio, en atención al carácter multidimensional, multicausal y necesariamente interdisciplinario de la problemática estudiada.
La captación de la información recopilada tuvo lugar mediante la combinación de diversas técnicas de las metodologías cuantitativa y cualitativa: recopilación y análisis documental, observación natural, entrevista semiestructurada, entrevista abierta en profundidad, historia de vida, cuestionarios, composición infantil, familiograma, reporte de la actividad familiar, técnica de completamiento de frases, escala de ambiente familiar y entrevistas a informantes clave. Sin embargo, se aprecia la preeminencia de la investigación cualitativa con el propósito de comprender la problemática estudiada desde la perspectiva de sus actores y profundizar en aspectos subjetivos de la vida familiar.
La estrategia metodológica utilizada para el estudio intensivo de las familias –estudio de casos–, aunque permitió profundizar en su conocimiento y lograr un estudio exhaustivo y pormenorizado de ellas, impuso límites en cuanto a la posible generalización de los resultados encontrados.
El libro se ha estructurado en cuatro capítulos. En el primero se pasa revista a los aspectos teóricos y metodológicos vinculados con el tema abordado, entre ellos, las principales contribuciones teóricas al estudio de la familia en los marcos de la sociología y la psicología, destacando en esta última los aportes de la teoría familiar sistémica y la psicología marxista, así como los presupuestos metodológicos en el estudio de la familia. Se incluyen también un conjunto de aspectos sobre la conceptualización y medición de la pobreza, así como los antecedentes de la relación familia-pobreza en la literatura científica universal y en las investigaciones realizadas, se analizan sus aportes y limitaciones. El enfoque de la pobreza desde la perspectiva familiar propuesto en este trabajo considera esta relación de una forma integral y multidimensional, tanto en sus aspectos objetivos como subjetivos, y por otra parte, tiene en cuenta no solo aspectos estáticos, sino también los dinámicos, que explican su surgimiento y reproducción. Este enfoque constituye un aporte científico al estudio de la temática en cuestión.
En el segundo capítulo se analiza la situación de la familia y la pobreza en Cuba. Primero se comenta acerca de las principales tendencias en el desarrollo de esta institución social, a partir de las investigaciones realizadas en el país, posteriormente se discute sobre la existencia de la pobreza en Cuba, para lo cual se presentan los antecedentes, características y situación actual del fenómeno.
El tercer capítulo resume un perfil de las familias en situación de pobreza, precedido por la presentación del modelo teórico-metodológico para el estudio intensivo en profundidad. La caracterización incluye un diagnóstico participativo de las familias con desventaja social y los resultados del estudio de casos realizado en familias seleccionadas, según criterios de pobreza definidos por la autora, en aspectos relativos a la composición, condiciones materiales de vida, estructura, funcionamiento, dinámica, problemas en la vida cotidiana, estrategias, proyectos y autopercepción de la familia.
En el cuartoa y último capítulo se presenta un análisis y discusión que profundiza en las diferentes configuraciones que adoptan estas familias, según los modos de enfrentamiento a la situación de pobreza, atendiendo a las variables: estrategias, proyectos y dinámicas familiares; en una perspectiva sincrónica se toma como eje analítico el concepto de género y en una perspectiva diacrónica se toma como eje temporal el ciclo de vida familiar, lo cual se ilustra con tres historias de vida seleccionadas.
Además del ejercicio de la crítica que todo resultado científico concita, varias de las cuestiones presentadas en este trabajo admiten sin lugar a dudas, actualización o revaloración. Varios estudios realizados con posterioridad profundizan o amplían estos temas y otros conexos, la propia autora ha desarrollado varios estudios sobre pobreza y género, en general el tema de exclusión social se ha articulado mucho más a los estudios sobre pobreza. No obstante, se ha preferido presentarlo en su mayor parte tal cual fue elaborado y dejar para momentos posteriores los nuevos hallazgos y consideraciones.
Indudablemente, estos temas mantienen su importancia teórica y práctica. En cuanto a lo primero, los resultados encontrados y otros obtenidos posteriormente, deben contribuir no solo al conocimiento de la relación entre familia y pobreza, sino también a la reafirmación de la diversidad familiar y de condiciones socioeconómicas existentes en el país. La importancia práctica radica en que la profundización en estos conocimientos, llama la atención hacia la necesaria adecuación de las políticas y programas sociales que se desarrollan, así como al protagonismo de las organizaciones, instituciones sociales y comunitarias, en la atención a esta problemática. En este mismo sentido, la caracterización psicosocial de estas familias permite conformar elementos diagnósticos útiles para el perfeccionamiento del trabajo social, educativo y preventivo. Estas tareas constituyen difíciles retos en el orden teórico y práctico, cuyos resultados pueden contribuir a consolidar la unidad y respaldo a nuestro proyecto social.
La aproximación al estudio de la relación entre familia y pobreza ha evidenciado su complejidad en el orden teórico y metodológico, así como en su expresión concreta en el estudio de profundización de familias pobres. Esta complejidad justifica la necesidad de un tratamiento multidimensional y un abordaje interdisciplinario; en este trabajo se presenta una caracterización sociopsicológica, aunque con referentes más amplios que contribuyan a la comprensión integral de la problemática estudiada.
A nivel macrosocial, el análisis de esta problemática en una dimensión objetiva, implica considerar la estructura socioeconómica de la sociedad, las oportunidades de acceso a los recursos existentes, el desarrollo social alcanzado y los condicionamientos de coyunturas socioecómicas y políticas. La sociedad cubana durante la década del noventa se hizo más heterogénea y compleja, por el efecto de diversos factores, entre ellos la crisis económica, las medidas de ajuste aplicadas, el surgimiento de nuevas formas de propiedad y de nuevos actores sociales, entre otros; todo ello ha potenciado la diferenciación social, manifiesta en las posibilidades de acceso a bienes y servicios, en el incremento de la magnitud de los denominados grupos vulnerables, en desventaja social o población en riesgo. En el presente estudio se afirma la pertinencia del concepto pobreza para denotar la situación de tales sectores en la sociedad cubana.
Sin embargo, en medio de tan difíciles circunstancias ha sido posible mantener –aunque con lógicas afectaciones– los niveles de desarrollo social alcanzados, en particular los servicios básicos como salud, educación y seguridad social, como resultado de la aplicación sistemática e integral de políticas sociales y económicas. Esta situación distingue radicalmente a la pobreza existente en Cuba, de la que prevalece en otras regiones, donde la pobreza extrema caracterizada por la carencia de atención médica, la desnutrición, el analfabetismo y la exclusión social son una constante.
El estudio de la pobreza desde una perspectiva familiar constituye una vía válida para revelar las interrelaciones e interdependencias entre estas realidades, lo cual no significa en modo alguno que tal aproximación agote las multifacéticas aristas del fenómeno de la pobreza y sus diversas condicionantes, entre las cuales las económicas y políticas y su actuación en los niveles nacionales, regionales y mundiales posen una importancia cardinal.
Las limitaciones en la información estadística existente en el país acerca de la situación socioeconómica de las familias, y las dificultades para su acceso, han impedido presentar datos sobre las condiciones materiales de vida de los hogares cubanos, particularmente sobre sus ingresos y gastos corrientes. La utilización del estudio de caso como estrategia metodológica ha permitido captar este tipo de información y ha resultado pertinente además para revelar dimensiones psicológicas, sociales y culturales de las familias, imposibles de obtener mediante otros procedimientos; no obstante, esta opción presenta algunas limitaciones, entre ellas las que se refieren a la generalización de los resultados de investigación. De ahí que las conclusiones que a continuación se plantean tengan un nivel relativo de extensión a familias con otras condiciones.
Algunas características sociodemográficas de estas familias –estructura de edad predominantemente joven, tamaño promedio, alto predominio de jefatura femenina de hogar y sobrerrepresentación de personas negras y mestizas– se vinculan con situaciones de pobreza, como las aquí estudiadas, así como con otras problemáticas sociales –fracaso escolar, desventaja social, conductas marginales, etc.–, según ha sido confirmado en diferentes investigaciones realizadas en Cuba (Díaz, Guasch, Vigaud, et al, 1990; Zabala, Díaz, López, et al, 1994; Porro, 1996; Zabala, 1996; Ferriol, Carriazo, U-Echevarría, 1997; Fernández, 1998; Morales, 1998). Tales características ratifican, pues, su carácter predictivo y diagnóstico, permiten organizar acciones interventivas de carácter preventivo y educativo en fases tempranas del desarrollo.
La situación de precariedad socioeconómica que caracteriza la pobreza se vincula con algunas características de la estructura y funcionamiento de las familias, entre ellas su inestabilidad, las limitaciones de la atención paterna, la insuficiente delimitación de sus fronteras y la preeminencia de la figura materna en los ámbitos principales de la vida familiar; un sobredimensionamiento de la función económica orientada a la sobrevivencia –también constatado en investigaciones recientes realizadas en Cuba (CIPS-ACC, 1992; Caño, 1991; Arés, 1997, 1998; Ibarra, 1997)– que se vincula con un déficit de la función formadora de la familia, que tiene manifestaciones tempranas en problemas escolares y trastornos de conducta de los niños, adolescentes y jóvenes de estas familias. Tanto la incompletitud de los hogares, como la inestabilidad de las uniones, se consideran factores que acentúan la reproducción de la pobreza, al debilitar la capacidad de la familia para enfrentar la precariedad económica; por otra parte, la pobreza limita la formación y consolidación de familias completas y estables. Sin embargo, el predominio entre estas familias de una dinámica favorable, especialmente el alto nivel de cohesión entre sus miembros para el enfrentamiento de la situación de pobreza, garantiza el funcionamiento del sistema familiar, aunque con un alto costo psicológico para la familia y sus integrantes.
La precariedad económica existente en estas familias, vinculada a algunas características de la estructura, dinámica y funcionamiento familiar, así como algunas deficiencias socioculturales, entre ellas la insuficiente preparación de los padres en su rol educativo, caracteriza la situación social del desarrollo de los niños correspondientes a estos hogares y se constituyen en desventajas sociales que afectan su desarrollo integral, por lo cual deben ser considerados como factores de riesgo en primer orden.
Los problemas que identifican estas familias en su vida cotidiana tienen un gran peso y expresan necesidades de bienestar cuya insatisfacción es vivenciada con permanentes sentimientos de frustración, que en su representación subjetiva adquieren el sentido de causa absoluta de todas las dificultades de la vida familiar y social. En correspondencia con lo anterior, las estrategias que se desarrollan para la solución de estos problemas, si bien manifiestan flexibilidad y adaptabilidad frente a las condiciones existentes, colocan el énfasis en los problemas materiales y en lo inmediato, la sobrevivencia, sin profundizar suficientemente en sus causas. Los proyectos familiares, cuando existen, tienen un bajo nivel de estructuración y elaboración, su perspectiva temporal se vincula con una visión a corto plazo de la vida, por lo que expresan más bien pretensiones de bienestar con un bajo nivel de exigencia, que aspiraciones futuras.
En el nivel de las relaciones de estas familias con la sociedad se aprecia el alto nivel de integración social –excepto en el empleo- y la total cobertura de servicios de educación y salud, lo que permite afirmar que no existen procesos de exclusión social que marginen a estas familias de sus derechos de acceso a los servicios sociales básicos. Sin embargo, como contrapartida se manifiesta un bajo nivel de participación social efectiva de estas familias en las organizaciones e instituciones sociales, así como percepciones estigmatizadoras por parte de estas, lo que unido a la descalificación y riesgo que supone la pobreza en sí misma, podrían potencialmente conformar formas de exclusión social. Tanto la percepción de estas relaciones con la sociedad, como la insatisfacción con las desfavorables condiciones de vida, conforman una autopercepción desvalorizada por la identificación de la situación de pobreza de la familia, lo que a su vez limita la proyección de la familia hacia logros futuros.
La integración de las categorías estrategias familiares, proyectos y dinámica familiar, constituyen diferentes configuraciones para el enfrentamiento de la situación de pobreza, que expresan formas diferentes de interrelación con la sociedad y representación de la realidad social, según la orientación predominantemente social o familiar de las estrategias de vida, la existencia o no de proyectos y su nivel de elaboración, así como la presencia o no de una dinámica familiar favorecedora, en lo relativo a cohesión familiar y flexibilidad adaptativa. Según estas configuraciones, en las familias estudiadas existe un predominio relativo de aquellas que presentan una orientación pro-familiar, con relación a las de orientación pro-social; al interior de cada uno de estos grupos predominan de forma relativa las familias que tienen definidos proyectos que se caracterizan por su bajo nivel de elaboración. Estas configuraciones diversas manifiestan la heterogeneidad existente entre las familias en situación de pobreza, lo que a su vez destaca la mayor o menor probabilidad que ellas tienen de salir del círculo de pobreza, en función del mayor o menor riesgo psicológico y social que presentan.
No obstante, también puede afirmarse que estas familias en general se caracterizan por un modo de vida en el que las precarias condiciones socioeconómicas, que constituyen el factor determinante, se manifiestan conjuntamente con un estilo de vida que expresa la precariedad psicológica de la familia y de sus miembros: insuficiente autonomía y autodeterminación frente a las circunstancias externas, bajo nivel de desarrollo de proyectos, planes, intenciones y aspiraciones que dirijan el comportamiento hacia el logro de metas establecidas, énfasis en la sobrevivencia cotidiana y poca estructuración del futuro, insuficiente desarrollo motivacional y de las capacidades que permitan una vida laboral y profesional plena, desarrollo de valores en los que no se articulan coherentemente lo personal y lo social con un sentido significativo. A esto se añade un conjunto de elementos disfuncionales de estas familias, ya señalados.
Este estilo de vida constituye un factor funcional y dinámico que refuerza sistemáticamente las desfavorables condiciones de vida, creando así una sinergia positiva entre la situación de precariedad socioeconómica y la precariedad psicológica. La propia familia, en el ejercicio de sus funciones, en especial de la función cultural-espiritual, trasmite un conjunto de valores, expectativas y pautas de conducta, legadas por sus ancestros, que contribuyen a la trasmisión generacional de este estilo de vida, de esta forma queda conformado el ciclo reproductivo de la pobreza.
El elemento distintivo en la situación de las familias pobres estudiadas, lo constituye el hecho de que, a diferencia de otros contextos, en la reproducción de la pobreza no resultan determinantes los procesos de exclusión social. En esta reproducción intervienen diferentes aspectos: sociales, familiares e individuales, que manifiestan la interrelación dialéctica entre la familia, la sociedad y el individuo.
Los aspectos sociales son relativos al nivel de desarrollo social alcanzado y a los efectos sociales de la crisis económica y las medidas de ajuste en aquellos sectores más vulnerables; entre los aspectos familiares se encuentran las propias particularidades de la estructura y funcionamiento familiar, los modos de enfrentamiento a los problemas de la vida cotidiana y los valores que sustentan sus prácticas, así como el propio desarrollo del sistema familiar, en lo relativo a las exigencias específicas de cada etapa y a su maduración; los aspectos individuales están referidos a las características psicológicas de sus miembros y a las formas en que estos se relacionan con su realidad social.
Especial interés adquieren en este análisis los aspectos familiares que intervienen en la reproducción de la pobreza, los cuales se expresan en tres niveles: los que representan la tradición, los coyunturales, así como la interrelación de ambos en la actualidad.
Entre los elementos tradicionales tienen un peso fundamental la carencia de patrimonio material característica de estas familias a lo largo de diferentes generaciones, muy vinculada, con el predominio de familias negras y mestizas, históricamente discriminadas y con menores recursos; a esto se agregan además patrones enraizados de emparejamiento y maternidad tempranos, elevada fecundidad entre las mujeres, que se trasmiten de generación en generación. Los elementos coyunturales, entre ellos los efectos sociales de la crisis económica y el incremento de la diferenciación social durante la década del noventa, han provocado un impacto particularmente intenso para estas familias: en el orden material, acentuación de su precariedad e insatisfacción, en el orden psicológico, énfasis en la sobrevivencia y en lo inmediato, lo cual compromete su desarrollo psicológico.
Como resultado del entrecruzamiento entre estos elementos, lo tradicional se potencia en el contexto actual de crisis, como continuidad de algunas características de estos sectores carenciados correspondientes a etapas precedentes, tales como: menores niveles de acceso al empleo y de calificación técnica o profesional, embarazo precoz, alta fecundidad, inestabilidad familiar, entre otros.
La función cultural-espiritual de la familia tiene un papel esencial en la trasmisión de estos patrones culturales, a través de un conjunto de valores, normas y expectativas, que a la par que preservan la identidad del sistema familiar, reproducen su condición de pobreza y acentúan la situación de riesgo y vulnerabilidad.
En una perspectiva sincrónica, el análisis desde el enfoque de género, evidencia la posición vulnerable de la mujer en el contexto familiar y como resultado, la desventaja relativa de las familias monoparentales con jefatura femenina. Esta vulnerabilidad y desventaja tienen su base en un patrón de dependencia económica femenina, que en este caso se reafirma con la baja incorporación femenina al empleo, que se refuerza además con un conjunto de valores y expectativas que asignan a la mujer la mayor responsabilidad del hogar y los hijos, a la par que su subordinación económica y social.
En esta misma perspectiva, no puede soslayarse el fuerte impacto que la actual situación de crisis y reajuste han tenido en estas familias, al disminuir aún más sus niveles de vida, así como por el incremento del deterioro de su patrimonio material.
En una perspectiva diacrónica se evidencia la existencia de un vínculo entre las etapas del ciclo vital por las que han transitado estas familias y su situación de pobreza; las etapas correspondientes a la ampliación, que significan mayores exigencias y necesidades materiales, son las más precarias, especialmente cuando coinciden con períodos de incompletitud del hogar. Por otra parte, la consecución de etapas del desarrollo familiar, manifiesta cómo el insuficiente cumplimiento de las tareas de desarrollo correspondientes, no permite la evolución de la familia hacia niveles de maduración sistémica que garanticen la optimización de sus recursos.
En resumen, el modelo teórico-metodológico propuesto pone de manifiesto que:
Las anteriores consideraciones en torno a la relación entre familia y pobreza en forma alguna pretenden absolutizar la importancia de los aspectos familiares en la reproducción de la pobreza; se trata, ya se ha afirmado, de un fenómeno complejo en el que intervienen determinaciones globales, regionales y locales, sociales e individuales, económicas, políticas, culturales, y otras muchas.
Más allá del reconocimiento de tales determinaciones, interesa discutir sobre qué direcciones orientar las acciones transformadoras con relación a estas familias. Una primera cuestión podría ser el reconocimiento de sus fortalezas, estas familias poseen condiciones y recursos que aprovechados adecuadamente pueden potenciar su capacidad para solucionar sus problemas y mejorar sus condiciones de vida, entre ellos pueden señalarse: cohesión y apoyo familiar, adecuada protección materna, participación en redes sociales de apoyo, adecuado nivel de salud y de educación, integración social, entre otros. Resulta entonces una tarea de importancia social y humana instrumentar las vías que posibiliten la potenciación de estas capacidades para desarrollar una vida familiar y social plena e integral.
Una segunda cuestión es la relativa al perfeccionamiento de las políticas y programas sociales dirigidos a este tipo de familias. A pesar de que las políticas sociales proporcionan una cobertura universal a todos los sectores de la población, resulta necesario conformar un sistema específico de atención a estas familias, ya que la precariedad económica es uno de los factores que pueden contribuir a la exclusión social, y puede existir en germen, la formación de un modo de vida en el que alrededor de la condición de pobreza se desarrolle una organización de la vida familiar con componentes de marginalidad, exclusión y desconexión social, con prevalencia de conductas adaptativas y pasivas, que constituya en sí mismo un riesgo no solo social, sino también psicológico para las presentes y futuras generaciones de estas familias.
Respecto a la política social, resultan esenciales varias cuestiones. Entre ellas, la consideración de la familia como unidad integral de intervención en el diseño e implementación de las políticas sociales y en los planes y programas que se desarrollan, y en especial la focalización en aquellas en situación más vulnerable. El incremento de las opciones de empleo y la garantía del cuidado de los hijos para las mujeres jefas de hogar. El impulso al desarrollo de microbrigadas sociales y de reparaciones con esfuerzo propio, como alternativa no excluyente a la construcción estatal, para la solución de la problemática de la vivienda.
Con relación a los programas sociales, se considera como elemento clave el prefeccionamiento del trabajo social comunitario: mayor participación e iniciativa de la comunidad y del gobierno local en la búsqueda de soluciones a los problemas de las familias con condiciones socioeconómicas desfavorables; desarrollo de programas con un carácter participativo e integral, con el objetivo esencial de favorecer la integración y participación social de las familias con condiciones más precarias; perfeccionamiento del trabajo de prevención y atención social que realiza la comunidad, con énfasis en la prevención y detección tempranas de las familias más vulnerables o en situación de riesgo; consolidación del trabajo educativo que a nivel social y comunitario se realiza, mediante el fortalecimiento de los vínculos entre la familia, la escuela y la comunidad.
Una tercera cuestión está vinculada a la investigación y sistematización de resultados sobre este tema. Para las ciencias sociales es una tarea de gran importancia continuar los estudios sobre la problemática de las familias en situación de pobreza, incorporando en los análisis ejes importantes como género, generación, racialidad, entre otros, así como extender tales estudios a diferentes sectores y espacios de la sociedad; las familias de las zonas rurales, en particular, requieren una mayor atención. La orientación de las investigaciones exige, por otra parte, trascender el perfil descriptivo para profundizar en los múltiples condicionamientos y causas de la pobreza, a partir de ello se dispondría de bases más sólidas para proponer recomendaciones en diferentes niveles y esferas de actuación.
Han transcurrido casi 10 años desde la conclusión del estudio presentado en este libro. Son muchos los acontecimientos y transformaciones acaecidas en Cuba en ese lapso de tiempo, y por ende imposibles de resumir en este corto espacio. Por la importancia que representan para la problemática abordada, se hace referencia a algunos de ellos.
En primer lugar, la situación socioeconómica del país, que aunque de manera irregular, continúa con el proceso de recuperación económica, aún bajo los efectos negativos del bloqueo del gobierno estadounidense y de varias catátrofes naturales, pero respaldado por la integración con los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas.
En segundo lugar, el desarrollo de un amplio y diverso conjunto de programas sociales –en las esferas de educación, salud, cultura, seguridad social, entre otros–, cuyos propósitos esenciales son favorecer una mayor integración social de toda la población, y alcanzar mayores niveles de justicia y equidad social. Muchos de estos programas tienen una incuestionable influencia en las problemáticas abordadas en este estudio, aunque su impacto debe ser aún evaluado y sistematizado con rigor. Específicamente, el programa de trabajadores sociales ha permitido una atención directa, personalizada y sistemática a las familias, mediante el conocimiento de sus problemáticas, la ayuda social mediante prestaciones diversas a los casos más críticos, oferta de opciones de empleo y estudio a jóvenes y adultos, en general un reforzamiento de las acciones de prevención social en la comunidad.
En tercer lugar, una mayor apertura en los espacios sociales y académicos para el debate sobre estas problemáticas, lo que ha favorecido en particular el desarrollo de estudios sobre los temas de pobreza, la discusión sobre ellos en foros y eventos, así como su divulgación en publicaciones de diverso tipo. La propia publicación de este libro es un reflejo de este cambio.