Centro Félix Varela

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Escritos de una internacionalista

AtomoManosDiabloAutora: Úrsula Hauser

ISBN: 978-959-7071-71-6
Págs: 252
Tamaño: 21 * 14 cm
Tirada: 990
Año: 2010
Cuidado de la edición: Ester Pérez Pérez
Diseño de cubierta: Raúl Martínez Hernández
Diagramación y realización: Carlos F. Melián López

La edición de este libro ha sido posible gracias al apoyo del Programa OXFAM en Cuba y la Agencia suiza para el desarrollo y la cooperación (COSUDE).

Prólogo [Nancy Rial Blanco]

Contenido

  • Prólogo
  • Huellas de la colonización en Costa Rica
  • Psicoanálisis y poder
  • El encuadre psicoanalítico: reflexiones históricas y metodológicas
  • Introducción a la investigación social desde el etnopsicoanálisis
  • Intercambio profesional Medicuba Suiza con el Centro de Orientación y Atención Psicológica (COAP) de La Habana
  • El psicodrama psicoanalítico con mujeres salvadoreñas en el contexto de traumatismos de guerra
  • La investigación etnopsicoanalítica con la metodología del psicodrama
  • Aportes psicoanalíticos sobre el tema de la guerra en Afganistán
  • Cuando lo reprimido vuelve: lo subversivo de la subjetividad femenina
  • La formación psicoanalítica individual y grupal
  • Etnopsicoanálisis y Neocolonialismo. (Comentario sobre el libro de Mario Erdheim La Producción social de inconciencia. Una introducción al proceso etnopsicoanalítico)
  • Inauguración del Centro de Estudios Psicoanalíticos (CEP) de ASPAS
  • El Salvador (De todas partes: Colombia, Bolivia, Chile, Ecuador, Italia, El Salvador, Venezuela, Costa Rica, México) 
  • Una joya en la historia del psicoanálisis
  • Cruzando fronteras y atravesando muros con el psicodrama 
  • El psicodrama psicoanalítico en situaciones de violencia social y de traumatismo psicológico. El caso de Gaza/Palestina
  • Entre la violencia y la esperanza. Trabajo psicodramático y sociométrico en el contexto de la violencia social: traumatismos producidos por la guerra, la migración y la violencia doméstica en mujeres de Gaza (Palestina), El Salvador, Cuba, Rusia, Costa Rica y Suiza
  • Problemas de transferencia y contratransferencia en el trabajo psicoanalítico: el choque cultural Norte-Sur
  • Subjetividad y TLC: los impactos psicosociales del referendo
  • Los retos de la psicología hoy. Perspectivas de la psicología de cara al nuevo siglo 
  • Experiencias, virtudes y vicios institucionales: cambio de liderazgos en los institutos de psicodrama
  • Teoría y práctica de un derecho humano. Experiencias comunitarias en Chiapas, Gaza y El Salvador

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Prólogo

En el año 1980, Úrsula Hauser cruzó desde Suiza los continentes para integrarse a la revolución sandinista en Nicaragua, donde las compañeras de la Asociación de Mujeres Nicaragüenses junto con el Ministerio de Salud pedían apoyo en los métodos de grupo operativo y de psicodrama. Este fue el inicio de su no planificada emigración y su integración al continente latinoamericano.

Este libro, según su autora, quiere dar a las lectoras y lectores, interesadas e interesados, una impresión de su trabajo durante los últimos treinta años en que vive en Centroamérica y trabaja tanto aquí como en otras regiones del mundo. En muchos lugares donde trabaja, la gente le pide sus publicaciones y quieren saber de su vida; casi siempre responde que todavía da prioridad a la práctica, al activismo profesional y político. Con la publicación de este libro que no pretende ser una obra científica, espera no solamente presentar su propio trabajo, sino sobre todo estimular y motivar a muchas y muchos colegas a conocer y aplicar dos de sus grandes pasiones: el psicoanálisis y particularmente el etnopsicoanálisis y el psicodrama.

La Escuela del Etnopsicoanálisis se fundó en el contexto de los cambios sociales que se dieron en los años sesenta en Europa, de la reflexión sociopolítica de la dependencia política entre los dos continentes: el análisis transcultural, el eurocentrismo, las huellas de la colonización en América Latina, el neocolonialismo, etc.

Las y los psicoanalistas fundadoras y fundadores de esta escuela se comprometieron en la lucha antifascista en España, estaban en las filas de los Partisanos en Yugoslavia, y fueron protagonistas en la fundación en 1969 de Plataforma Internacional, organización que puso en el centro de su atención la necesidad de reflexionar sobre el psicoanálisis en su teoría y su práctica en un contexto social concreto, y de sus implicaciones ideológicas, la necesidad de enfocar el psicoanálisis críticamente, al igual que todas las ciencias, en su contexto histórico y en sus contenidos ideológicos (clasista, sexista, racista, etc.).

La aplicación del pensamiento psicoanalítico –desde el enfoque del etnopsicoanálisis– al campo de la investigación social, se dirige hacia el análisis profundo de la dialéctica entre el entorno socio-económico-cultural (en el cual los individuos se socializan y actúan) y su dinámica intrapsíquica.

Este método de investigación social convierte al tradicional dese­quilibrio entre investigador e investigadora y sujeto-objeto de investigación en un proceso donde el poder del saber está más repartido entre las partes, es menos vertical y más horizontal. Se reflexiona sobre el funcionamiento del poder tomando en cuenta los diferentes lugares sociales y culturales de los cuales son exponentes las implicadas y los implicados en la investigación. Por lo tanto se incluye como objetivo el estudio sobre el funcionamiento del autoritarismo, el racismo, el sexismo, otras diferencias discriminatorias, etc. y se trata de buscar respuestas a la problemática de la violencia social.

Úrsula Hauser es una de las representantes de ese movimiento de psicoanalistas que han buscado y siguen buscando un psicoanálisis comprometido socialmente, un psicoanálisis crítico-social. Ven en el psicoanálisis un arma para luchar no solamente por una liberación intrapsíquica del individuo, sino también para dar un instrumento de análisis en la investigación social y cultural, y para el campo educativo y comunitario.

Fiel exponente de un psicoanálisis que resulta subversivo porque ataca y cuestiona los modos de ejercer el poder, sobre todo dirigiéndose al manejo inconciente de repetir formas de poder y violencia. Este modo de pensar y practicar el psicoanálisis es incómodo porque no tiene como objetivo adaptar al individuo a su contexto social. Por el contrario, quiere que la persona adquiera más distancia crítica hacia su historia y pueda crear con mayor autonomía su propio camino.

El Psicodrama, por su parte, es una herramienta fantástica para la transformación social e individual porque permite a hombres y mujeres la toma de conciencia, a través de la acción, de su vida y de su historia; encontrarse consigo misma o mismo, con su emocionalidad, y convertirse en agente de cambio. Puede tener numerosos ámbitos de aplicación como: pedagógico, comunitario, institucional, clínico y posibilita desarrollar, promover sentimientos humanistas desde una ideología emancipadora.

Es ciencia y arte, maravilloso y potente instrumento para descubrir y potenciar nuestras energías reprimidas y nuestras experiencias olvidadas; para recordar la historia del país y de la vida personal; para construir la memoria colectiva con espontaneidad e imaginación y sentir el crecimiento de cada compañera implicada o compañero implicado en el proceso grupal, así como el fortalecimiento de todo el grupo.

Por supuesto, la elaboración de los recuerdos subjetivos, los conflictos interpersonales, las pérdidas y la muerte, el amor y el odio, –ese trabajo a nivel psicológico y social, en fin– cuesta lágrimas, sudor, gritos y dolor. Sin embargo, la experiencia psicodramática también nos da alegría, fuerza, alivio y, sobre todo, un nuevo tejido social entre las compañeras y los compañeros, una comprensión diferente de lo que están viviendo el vecino y la amiga, además de mayor conciencia social y cultural. Elaborar el pasado es imprescindible, sobre todo para poder proyectar con mayor fuerza y convicción los proyectos hacia el futuro, con entusiasmo y amor revolucionarios.

Me complace mucho presentar este libro de Úrsula Hauser, a quien recientemente el Centro Félix Varela le otorgara la Distinción Elena Gil:

Por haberse entregado en cuerpo y alma durante treinta años a proyectos en favor de la promoción de valores humanistas y de justicia social, no sólo en Iberoamérica, sino también en otras regiones del mundo.
Por ser una luchadora incansable por la paz, la soberanía de los pueblos y los derechos de las mujeres, las pobres y los pobres, las marginadas y los marginados y las excluidas y los excluidos del mundo.
Por ser ejemplo de internacionalista, empeñada en la actualidad en fortalecer la Red Sur-Sur, Psicodrama Sin Fronteras que ha creado y que pretende cumplir con la promesa del método y la teoría del psicodrama, proporcionando a nuestros pueblos, un instrumento para la lucha en el campo psicosocial, convocando a la solidaridad desde el trabajo preventivo y constructivo por el futuro de una sociedad más justa y humana, por el mundo mejor posible en el que ella cree y por el cual vive.

Muchos de los artículos del presente volumen aparecieron anteriormente en una publicación del año 2009 que hiciera la autora con la colaboración de amigas y amigos en Costa Rica.

La publicación de este libro en Cuba compensa en alguna medida la deuda que, a mi modo de ver, hemos contraído con esta generosa y genuina internacionalista, la primera generación de egresadas y egresados de la Maestría en Psicodrama y Procesos Grupales de la Universidad de La Habana, fruto de su trabajo durante más de diez años junto a un grupo de colegas del Centro de Orientación y Atención Psicológica (COAP) de la Facultad de Psicología. Asimismo, hace realidad un sueño de Úrsula, ver publicado su libro en Cuba, por lo que aun simboliza para ella y para el mundo.

Agradezco a Esther Pérez y al Centro Félix Varela por hacer posible la publicación de este libro en nuestro país. Gracias también a Marcel Lueiro, así como a Jandro Hernández, Karin de Fries, Laura Calvo y Jacqueline Bochar por su valiosa colaboración.

Nancy Rial Blanco
La Habana, 8 de agosto de 2010

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Entre la violencia y la esperanza

Trabajo psicodramático y sociométrico en el contexto de la violencia social: traumatismos producidos por la guerra, la migración y la violencia doméstica en mujeres de Gaza (Palestina), El Salvador, Cuba, Rusia, Costa Rica y Suiza

Conferencia pronunciada en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, México, en el año 2006. Se han eliminado fragmentos sobre Palestina, y los referidos a los demás países que se mencionan porque, en lo esencial, las experiencias se describen en artículos anteriores del presente volumen.

La conferencia trata sobre mis experiencias profesionales con el psicodrama en diferentes países, con énfasis en la temática de género. Dado el estado de crisis en el Medio Oriente, subrayaré el trabajo psicodramático en Gaza.

Introducción

La política neoliberal y patriarcal generada por los intereses económicos hegemónicos de las grandes potencias imperialistas tiene como objetivo y como consecuencia fomentar la inconciencia histórica y eliminar la pregunta «¿quién soy yo y qué quiero yo?» La pregunta sobre la identidad propia en su contexto social tiene que ser evitada y sustituida por la imposición de las normas deseadas, del establecimiento de un ideal del yo que coincida con los medios masivos de comunicación. Esta manipulación se concreta mediante mecanismos psicológicos sutiles y seductores, y también por la oferta del consumo de drogas. Además, las campañas de terror contra el «terrorismo» quieren intimidar y someter a los pueblos a nuevas ­leyes «antiterroristas» que forman parte del terrorismo de estado que despliegan los Estados Unidos.

La concientización en el contexto del Tercer Mundo necesariamente implica un desarrollo de la conciencia política, lo que tiene que ser evitado a cualquier precio. Todo lo que lleva en dirección a la individuación y la contradicción, cualquier manifestación de autonomía y autodefinición puede significar un peligro para el sistema, que tiene como objetivo la masificación y la aniquilación de los deseos subjetivos para así realizar sus leyes de producción y consumo. La capacidad humana de pensar creativamente tiene que ser sustituida por los mensajes de los medios masivos controlados, con el fin de que estos reemplacen el cerebro de los individuos, es decir, que predominen los mecanismos psíquicos de la identificación proyectiva y de la adaptación inconciente al rol. Las consecuencias fatales de esta manipulación las conocemos en los regímenes autoritarios y fascistas: la persecución y la eliminación de cualquiera que se atreva a pensar de manera diferente. En fin, la intención es aniquilar la subjetividad.

La falta de un lenguaje común, el silencio y la inconciencia histórica serían, entonces, el terreno ideal para una sociedad manipulada con tecnología genética. Y es por eso justamente que el psicoanálisis todavía mantiene su función crítica y subversiva –aun como un granito de arena en la maquinaria– en el sentido de estimular la «desobediencia» y buscar la verdad.

Hoy quiero analizar con ustedes las posibilidades del psicodrama psicoanalítico, al que considero un útil instrumento para la resistencia contra los intereses dominantes, sobre todo en el caso de las mujeres. Por otro lado, veo en este método una posibilidad de de­sarrollar la conciencia histórica sobre la inserción social y cultural propia, y, en consecuencia, fortalecer la autonomía y la rebeldía contra los mandatos sociales y culturales injustos –especialmente, de nuevo, en el caso de las mujeres– al concientizarse sobre los conflictos entre los géneros, las generaciones, el Norte y el Sur.

Psicodrama en Gaza/Palestina

Para las mujeres la lucha en estos tiempos es múltiple: primero es la lucha de sobrevivencia en medio de la guerra y contra el enemigo común: el gobierno de Israel y su ejército, que coordina de modo sádico la ocupación. Pero al mismo tiempo, es también la lucha por un cambio sociocultural y por los derechos de las mujeres. Las mismas mujeres que exigen con huelgas de hambre la liberación de sus padres, hijos, maridos presos en las cárceles israelíes, luchan contra el orden social patriarcal, el sistema de los «clanes» jerárquicos en los que los hombres tienen el poder absoluto, por ejemplo, en lo tocante a defender el «honor» de la familia. Todavía existen también en el campo de Gaza los femicidios, aunque por suerte casi han desaparecido. En estos casos, se trata del poder del hermano mayor, quien ejerce el control sobre las hermanas. También el hecho de que los padres escogen el marido de la joven mujer, y de que el casamiento es la única oportunidad para una vida sexual activa, son temáticas de las mujeres palestinas. El GCMHP dedica una parte importante de su trabajo a esta lucha, en el marco del WEP (Women´s Empowerment Program), y en nuestro grupo, cuatro mujeres trabajan como psicólogas o trabajadoras sociales de ese programa. En los campos de refugiados las leyes sociales son aún más rígidas, y las mujeres no solamente se cubren su pelo, sino todo el rostro. ¿Se puede hacer psicodrama así? Para nuestra propia sorpresa, sí se puede.

Escenas psicodramáticas

1. Campo de refugiados Khan Yunis
El tema de la protagonista fue «Mi esterilidad». Se trata de una mujer joven, de veintitrés años de edad, que un año después de casarse todavía no está embarazada. Por esa razón, su marido podría escoger otra mujer, pero la joven pareja se quiere y ella está desesperada. Muestra en las escenas sus visitas a los médicos, el miedo a la reacción de su suegra, la humillación en el barrio. En una escena surrealista hace un diálogo con su bebé no nacido, que nos emocionó muchísimo. Aun cuando no entendemos el árabe, la lengua árabe, la expresión física de la mujer era tan impresionante (solo veíamos sus ojos), que no necesitamos traducción. La ternura, el deseo, la construcción del amor pudo llevarla hacia una escena de charla íntima con su marido (el auxiliar de nuestro grupo era hombre y también estaba muy conmovido), y a expresar su rabia, su enojo con los médicos que la declararon estéril y «basura» inútil. Todo ello demostraba la fuerza de esta mujer. Al final de su psicodrama expresó que nunca imaginó que podría hablar con su esposo de sus sentimientos, y menos con su suegra. Estuvo de acuerdo en probarlo en la realidad, y en el siguiente taller supimos que ahora, un año más tarde, está encinta.

2. WEP en Gaza City:
Esta protagonista nada más tenía cubierto el cabello, así que pudimos ver la expresión de su rostro, y fue impresionante la fuerza y la creatividad con que actuó en el escenario. Su tema fue «Rebelión contra mi padre», a quien ama mucho, pero que también le inspira pavor. Nunca lo ha contradicho, nunca se ha resistido a una orden suya. La suya es un modelo de la familia patriarcal palestina. En la escena, durante un largo rato no pudo elegir un yo auxiliar para el rol de su papá, así que habló con la «silla vacía». Tímidamente expresó su resistencia contra la decisión de su padre sobre con quién debe casarse. Por fin eligió a un compañero de nuestro grupo como padre, y en la escena se desarrolló un encuentro surrealista. La protagonista sentía temor de que el padre le pegara, la excluyera de la familia, inclusive la matara. Representamos esas escenas temidas, y la mujer demostró cada vez más fuerza y resistencia. Por fin dijo: «Yo sé que mi padre no es tan violento, él me quiere. ¡Es mi propio temor!» El grupo de mujeres del WEP entró en escena y la convirtió en un sociodrama: ¡todas les gritaban a sus hermanos mayores y a sus padres que quieren ser libres para tomar sus decisiones, que necesitan que las respeten en su autodeterminación! En el sharing se multiplicaron las experiencias de miedo, temor, violencia. Las mujeres hablaron de lo importante que es no estar sola en tales momentos, de organizarse y actuar en colectivo.

3. En nuestro grupo de formación:
La protagonista quería trabajar en surplus reality sobre su deseo de participar en el congreso de la International Association of Group Psychotherapy (IAGP) en Brasil en julio. Su tema fue «Nunca he salido de Gaza». Ello demostró la maravillosa posibilidad que ofrece el psicodrama para poner en una escena surrealista una situación del futuro, en este caso, imaginarse el viaje a Brasil. La protagonista representó con yo auxiliares su miedo, su timidez, su vergüenza. Formó un muro con esos personajes, y después, en otra escena, puso el muro real, donde tiene que pasar el check-point hacia Egipto. Se despidió de su familia, y el grupo desem­peñó los roles familiares de modo fantástico: fue un análisis sociocultural. Expresaron todos los prejuicios y emociones de la familia extendida: ¿Cómo ella, una mujer, quiere viajar tan lejos? Fue un psicodrama muy creativo, en el que la espontaneidad de los yo auxiliares ayudó mucho a la protagonista a entender que, en lo profundo, tienen interiorizados los miedos y las leyes sociales. En realidad, su familia la apoyó en este proyecto: eran sus propios temores e identificaciones con leyes culturales centenarias las que bloqueaban su libertad, como la de muchas mujeres.

Por supuesto, después de este psicodrama también se desarrolló un sharing muy intenso, y los hombres, que desempeñaron roles femeninos expresaron cómo les ayudó el cambio de rol –técnica fundamental en el psicodrama– a identificarse con la situación de las mujeres y ser más solidarios.

Por último, quiero hablar un momento de algunas consideraciones acerca de las técnicas del psicodrama con un grupo mixto en Gaza.

Las mujeres no deben mirar a los hombres extraños directamente a los ojos, y las personas de distinto género no se pueden tocar. Entonces, ¿cómo hacer psicodrama? Los participantes inventaron una solución: en lugar de tocarse, tomaban un pedacito de tela de la ropa entre los dedos, y la mirada podía ser directa, porque se trataba de «escenas surrealistas».

Durante los cuatro años de nuestro proyecto, las relaciones entre mujeres y hombres se «normalizaron» de tal manera que todas y todos expresaron que es la única situación social en que pueden comunicarse así, de manera «normal».

El cambio de roles entre los géneros fue muy impresionante: al inicio, un hombre dijo que no podía ser mujer, y las mujeres sentían mucho pudor al desempeñar roles de hombres. Más adelante, todas y todos disfrutaban mucho los cambios de roles con el otro género. Un protagonista varón me pidió que lo ayudara a controlar sus lágrimas, porque culturalmente a los hombres les está prohibido llorar en público, ya que se considera muestra de una terrible debilidad. En el momento de la catarsis me miró con angustia, y le pedí que escogiera un doble. Escogió a una mujer como su alter-ego, y esta estalló en lágrimas en ese rol, mientras que él se sintió muy conmovido y aliviado. Se trataba del entierro de su abuela querida, al que no pudo asistir porque el check-point estaba cerrado y no pudo viajar a Nablus, donde vive gran parte de su familia. Ahora, en escena, encontró una forma emocional para «enterrarla» y decirle cuánto la quería.

De modo parecido funcionó al inicio un doble masculino para una protagonista, respecto a las manifestaciones de agresión y odio contra un miembro de su familia. Estas expresiones son altamente censuradas en las mujeres, cuya actitud tiene que ser de sumisión y obediencia. Es impresionante ver con cuánta rapidez desaparecen estas limitaciones una vez que la mujer pierde el miedo.

Primero en escena, después sigue la lucha en la realidad, mucho más lenta y difícil, pero la actitud personal de las mujeres es otra. En el caso de nuestra colega del grupo, ella no pudo viajar a Brasil, pero no porque tuviera miedo o inhibición, sino porque estalló la guerra y las fronteras se cerraron.

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