Quiénes somosEl Centro Félix Varela es una organización ciudadana voluntaria, inscrita legalmente ante el Ministerio de Justicia el 5 de septiembre de 1993 (Ley 61, tomo 01, folio 210, expediente 211003745) como "asociación independiente de carácter civil, no gubernamental autónoma con capacidad, sin fines de lucro, para poseer patrimonio propio y ser sujeto de derechos y obligaciones al amparo de la legislación vigente". En 1997 obtuvimos el status consultivo especial en ECOSOC, Naciones Unidas. Lema:Somos una ONG cubana que desde una perspectiva ética, educa y promueve la responsabilidad ambiental para un modelo de desarrollo sostenible
Promover el enfoque ético humanista con perspectiva de género en la búsqueda de alternativas para el desarrollo sostenible en Cuba.
El CFV logra contribuir al desarrollo sostenible en Cuba, a través del acompañamiento a experiencias de autogestión, el desarrollo de iniciativas locales de mejoramiento ambiental y la promoción de un pensamiento ético humanista con perspectiva de género.
Según el artículo 2 de los Estatutos de la institución, son objetivos del Centro Félix Varela:
Artículo 5 de los Estatutos, son funciones del CFV:
Tiene Cuatro (A, B. C, D) áreas de responsabilidad principales [Subprogramas temáticos] que se cruzan con las cinco (1-5) áreas de responsabilidad complementarias [subprogramas organizacionales o áreas de trabajo].
Los objetivos institucionales se realizan a través de las siguientes Estrategias Institucionales:
Con el fin de realizar su proyecto estratégico el CFV opta por estructurarse de la siguiente manera: La coordinadora general coordina los diferentes proyectos e instancias, garantiza que se implementen las decisiones, es el vínculo entre la directora general y los proyectos. El último nivel de dirección son los coordinadores de proyectos y de áreas quienes dirigen al interior su proyecto y se encargan de vincular cotidianamente a éste con los otros proyectos, áreas y con la dirección institucional. Las áreas operativas del CFV están conformados por equipos que realizan proyectos referentes a sub temas de los diferentes ejes temáticos o tienen funciones sustantivas de servicio para el resto de la institución. Las instancias de los proyectos se relacionan con la junta directiva a través de la Coordinación general y la Dirección. La junta cumpliendo con el mandato de la asamblea, da las líneas generales que son implementadas por la Dirección y la coordinación general que coordina directamente el trabajo operativo. Cada coordinador de área o proyecto rinde cuentas, es de abajo hacia arriba y viceversa. Periódicamente se rinde un informe del trabajo que se discute primero en las instancias operativas con los coordinadores, se hace un solo documento que se lleva a la Asamblea y está previamente aprobado por la junta. Según la Ley de Asociaciones de la República de Cuba (Ley 54) toda asociación tiene un órgano de ralación del Estado. En el caso del Centro Félix Varela, esta función corresponde al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), que a su vez delegó en la Academia de Ciencias de Cuba. Organigrama:
El llamado "proceso de rectificación" había convocado a todos a repensar el socialismo desde una perspectiva cubana, y así encontrar el modelo autóctono de desarrollo del que estábamos urgidos. Razonamos entonces, que ningún nombre mejor que el del presbítero patriota, Félix Varela, aquel que "nos enseño en pensar" y en pensar como cubanos para una institución que intentaba responder positivamente a esa estratégica convocatoria.
Aprobada por Asamblea Plenaria del 27 de mayo de 2010 (ver detalles) por un período de cinco años.
Los miembros y colaboradores del CFV provienen de un amplio espectro de la sociedad cubana que incluye, entre otros, filósofos, economistas, historiadores, ingenieros, biotecnólogos, arquitectos, psicólogos, escritores, sociólogos, artistas, teólogos, trabajadores, amas de casa, estudiantes y diputados de la Asamblea Nacional. Nuestra única divisa común es la de compartir el criterio de que los valores de la ética social solidaria han de ser el principio rector en torno al cual se teja el actual proceso de reformas y cambios en nuestra sociedad, hasta desembocar en un nuevo paradigma integral de desarrollo ajustado a nuestras aspiraciones e idiosincrasias. No nos consideramos, por ello, una institución académica, cultural o profesional en el sentido estrecho que usualmente se atribuye a esas definiciones, sino un espacio autónomo de participación ciudadana, para todos aquellos interesados en servir al país de manera humilde y constructiva. Creemos que la soberanía y el bienestar social pueden y deben preservarse y desarrollarse cada vez más en el marco de un desarrollo ecológicamente sustentable, un sistema político participativo, una economía socialmente inclusiva y una ética solidaria.
Desde su fundación en 1990, el CFV ha operado sobre una estricta política de autogestión financiera. Los ingresos en moneda nacional y extranjera provienen de donaciones, contribuciones o de servicios que nuestra institución presta a otras similares. No hemos solicitado en ningún caso subsidio, recursos o aportes estatales por considerar improcedente gravar al gobierno cubano con tales requerimientos en las dificultades económicas nacionales. En cualquier caso, hemos hecho de la autonomía financiera una filosofía de nuestro desarrollo institucional. Para cumplir con ese requisito, el CFV ha venido procurando:
A estos dos principios le añadimos un tercero:
Como ONG, preferimos ser leales a nuestra visión y prioridades que procurar un crecimiento institucional distorsionado por conveniencias financieras coyunturales. Anualmente sometemos nuestra gestión financiera a una auditoria internacional. El CFV también practica una política de transparencia financiera con las ONG's extranjeras que contribuyen a sus proyectos. Nuestros principales donantes son los miembros de la familia internacional OXFAM-NOVIB: Novib de Holanda, OXFAM UK, Oxfam Canadá y Oxfam Bélgica, la Agencia Suiza de cooperación internacional (COSUDE), la Agencia Canadiense para el Desarrollo internacional (ACDI) y Ayuda Popular Noruega (APN).
Además de mantener intercambios y actividades conjuntas con nuestros donantes, lo hacemos también con una amplia red de organizaciones no gubernamentales como la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción (ALOP - www.alop.or.cr), la caribeña Caribbean Policy Develompent Centre (CPDC - www.cpdcngo.org), Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES - www.cries.org), Consejo de Educación de Adultos para América Latina (CEAAL - www.ceaal.org), y redes mundiales como la red Mapa Verde (www.greenmap.com). Sostenemos relaciones de cooperación con otras organizaciones como el Instituto de ecología política de Chile (IEP - www.iepe.org) y el American Friends Service Comittee (AFSC-Filadelfia) de Estados Unidos.
En diciembre de 1990, en una velada entre amigos, surgió la iniciativa de crear el Centro Félix Varela. Por entonces, la sociedad cubana había abierto un amplia reflexión -bajo el así llamando "proceso de rectificación de errores"- en torno a los problemas en diversas áreas de nuestra propia realidad, originados por cierto mimetismo en el que durante años incurrimos en relación con el modelo de desarrollo soviético. Al agotamiento de esas tendencias miméticas identificadas a mediados de los años 80 se sumaría, en los 90, una grave crisis coyuntural de naturaleza económica, al perderse el 85 % de nuestros mercados junto a la principal fuente de tecnología y créditos del país. La simultaneidad de una crisis estructural aún no resuelta, con una crisis coyuntural de inserción económica internacional, presentaría a la nación un desafío de supervivencia inmediata. En esas circunstancias era lógico y legítimo esperar que la atención de las autoridades, y buena parte de los mejores talentos del país, se volcaran a administrar y buscar salidas a la grave crisis coyuntural, que llegaría a reducir la capacidad de importación de 8.4 mil millones de dólares en 1989 a 1.7 mil millones en 1993. A ello se agregó la acentuación del bloqueo económico estadounidense para asfixiar definitivamente la vida cotidiana del ciudadano común en la Isla. Teorizar sobre un paradigma de desarrollo alternativo, no solo al capitalismo sino también al socialismo real, parecía en esas circunstancias un lujo inaceptable para una nación obligada a garantizar su subsistencia cotidiana inmediata. Sin embargo, veíamos una conexión indisoluble entre nuestros problemas estructurales y coyunturales, que haría imposible trascender plenamente unos, si se relegaba la atención de los otros. Se corría, adicionalmente, el riesgo de que el conjunto de medidas emergentes que adoptásemos frente a la crisis coyuntural comprometiera, a mediano y largo plazos, el rediseño del modelo de desarrollo con equidad esta vez anclado en nuestra historia e idiosincrasia- al que la nación no podía renunciar. La sociedad cubana en su conjunto tenía el derecho y el deber de hacer su contribución participativa teórica y práctica a la lucha por trascender simultáneamente los retos estructurales y coyunturales que enfrentaba el país. Sostener, en las nuevas y críticas circunstancias, la independencia y el derecho al desarrollo con equidad social de la nación era ineludible responsabilidad ciudadana. Para contribuir de modo adicional al cumplimiento de ese deber fue creado el Centro Félix Varela, como organización no gubernamental, autónoma, y no lucrativa, de la sociedad civil cubana. La civilización, en tanto relación del hombre con su hábitat por vía tecnológica, nos está conduciendo no a la liberación del "reino de la necesidad", sino a la destrucción del ecosistema que sostiene la vida del planeta. Los diversos procesos culturales han generado múltiples formas de organización socioeconómica. Sin embargo, ese igualmente progresivo desarrollo de diversas estructuras de relación humana no ha logrado tampoco alcanzar el sueño milenario de la liberación plena, material y espiritual del hombre. La humanidad está urgida de encontrar la senda auténtica para construir una sociedad libre de miseria y de enajenación. Solo una cultura de liberación humana puede otorgar un legítimo carácter progresista al desarrollo tecnológico y los procesos civilizatorios que de él se derivan. En este Tercer Milenio, tras la frustración de los múltiples "asaltos al cielo" emprendidos a lo largo del siglo XX, resulta más fácil comprender que la aludida disyuntiva entre "barbarie o civilización" deviene en realidad una disyuntiva entre las culturas de dominación y las de la liberación humana. Sociedades de dominación o sociedades de liberación. Culturas de dominación o culturas de liberación. Civilización como barbarie o civilización como progreso. Un orden mundial de dominación o de cooperación. Estas son las dicotomías que nos presenta el siglo XXI. La vigésima centuria cerró en medio de un planeta de recursos y riquezas polarizadas con una embestida planetaria de las fuerzas de la dominación, el egoísmo y el odio. El derrumbe de las sociedades que una vez aparecieron como promisorios proyectos liberadores, solo demuestra que sus cimientos axiológicos resultaron frágiles y falsos. Su desaparición no constituye prueba de que el reino del odio y el egoísmo sea el único viable. Hoy se enfrentan, una vez más, la ética del tener y la ética del ser. El Centro Félix Varela, profundamente comprometido y enraizado en el histórico proyecto de liberación y ética de la nación cubana nacida desde el pasado siglo, asume con esa óptica los retos con que se inicia este Tercer Milenio. Apostamos al sistema de valores basado en el amor, la dignidad y la solidaridad. Defendemos el derecho de nuestra nación a construir una sociedad nueva, portadora de esa eticidad, en un marco de paz, soberanía e independencia. Un humanismo comprometido y activo es el origen de nuestra visión social, política y económica. Somos, por ello, comprometidos activistas del proyecto de liberación nacional y humana que el padre Varela contribuyó a forjar hace más de un siglo, y que hoy defendemos frente a las fuerzas del hegemonismo, la dominación, el odio y el egoísmo.
Estaremos encantados de atender sus comentarios o dudas, Calle 5ta. Nº 720 esq. a 10, El Vedado, Teléfonos: (53-7) 836-7731 |